El recordado Julio Arango contaba de sus hazañas en diferentes escenarios del mundo. Y al pie varias decenas de nadadores de los diversos deportes acuáticos escuchaban absortos.
Quien fuera uno de los precursores de las grandes gestas natatorias del país por fuera de las fronteras, relató cómo fueron las intervenciones en los Juegos Olímpicos de los años 1964 y 1968.
Esas historias, como las del nadador vallecaucano, que por muchos años fue entrenador en la Liga de Natación de Antioquia, dejaron embelesados a más de uno, para que cada quien contara luego de sus alegres remembranzas en la gala de la celebración de los 75 años de la Federación Colombiana de este deporte, realizada en Cali.
Tomás Becerra, de pelo cano y una figura atlética debido a que sigue dándole a las brazadas, relató cómo en Panamá pusieron una avenida con su nombre, para resaltar el papel de mejor atleta de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1970, incluso por encima del entonces famoso Martín Cochise Rodríguez.
Uno de los que paraba oreja era Guillermo el Mono Madrid, capitán de la Selección nacional de polo de Colombia, quien en el Suramericano de mayores de 1982, disputado en las alturas de La Paz, en Bolivia, también se lanzó al ruedo para relatar su hazaña.
"Faltaban cinco segundos para terminar la final con Brasil. Mi hermano Juan no pudo rematar cómodo. Quedé con el balón, mandé un tirazo, cerré los ojos, me hundí en el agua y vi que el esférico lo llevaron a la mitad de la cancha. Fue gol y con eso derrotamos a Brasil, lo que nos dio el cupo para ir al Preolímpico de Roma. Eso fue de locura", contó emocionado Madrid.
Mientras, llegaban más estrellas de antes como Liliana Cian, Luis Eduardo el Tiburón González - primer criollo en nadar la Olimpiada- y María Fernanda Pérez, que preguntaban ¿Y quién es este niño?
Era la consulta para saber quién era el jovencito de elegante chaqueta gris y gestos tímidos. La respuesta los dejó asombrados: "es Alejandro Arias, quien viene de conseguir el título mundial juvenil de clavados, en Rusia", les respondieron.
Eran reacciones de asombro, de ver una natación diferente, en tanto que el capitán y juez Humberto Troncoso, sentado en una "moto eléctrica" que remplaza su silla de ruedas, relató cómo calificó con puntaje un salto que parecía nulo del histórico Greg Louganis, uno de los mejores clavadistas del planeta.
Historias contadas en el antes y el después en la gala celebrada en Cali, repleta de abrazos y fotos, en la que todos recordaron que Julio Arango, es y seguirá siendo un grande y figura cimera.
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