Es su película número 17 y la más cara, ha costado 15,3 millones de dólares; ha sido su rodaje más duro y más largo, quince semanas entre Madrid y Lanzarote (Islas Canarias), pero, ante todo, Los abrazos rotos es una "declaración de amor" de Pedro Almodóvar al cine, como dijo el realizador español.
Cerca de 400 personas asistieron a la presentación, en Madrid, de la nueva película del director español, en su mayoría periodistas, pero también todos los protagonistas del filme: Blanca Portillo, José Luis Gómez, Lluis Homar, Rubén Ochandiano, Tamar Novas y, por supuesto, Penélope Cruz, recién llegada de Los Ángeles con su Óscar.
Almodóvar, Penélope y Blanca coincidieron en que su primer deseo es que la película, que se estrena en España el próximo día 18, llegue al público, que "la entiendan y les emocione".
"Espero que la gente vaya a verla, sé que hay mucha expectación, y eso ya es bueno. Que no se les haga larga y que les comuniquemos todas las emociones...lo sabremos la próxima semana", dijo Almodóvar.
Historia de amor
Los abrazos rotos, explicó el director, es una "película romántica de historias cruzadas -las protagonizadas por Penélope Cruz, Lluis Homar, Blanca Portillo y José Luis Gómez- todas muy intensas. Pero la historia de amor que subyace en toda la película, es mi historia de amor con el cine".
Algo que queda claro en las múltiples referencias que aparecen en la película a cintas como Viaggio en Italia, de Roberto Rossellini, Ascensores para el cadalso, de Louis Malle, o a su "Mujeres al borde de un ataque de nervios".
El personaje de Penélope, Lena, es una mujer que quiere ser actriz y que cae en los brazos de un magnate, José Luis Gómez, que le financia su deseo de rodar a las órdenes de un director de cine (Lluis Homar). La película que ruedan se llama Chicas y maletas y es una especie de revisión de Mujeres al borde de un ataque de nervios.
El cineasta explicó que prefirió "usar algo de producción propia, que pudiera manipular. No es un auto-homenaje, pero no quería escribir una historia sólo para eso y destrozarla. Además, necesitaba una comedia para contraponerla al drama de los personajes". Y de ahí surgió un corto que protagoniza Carmen Machi, La concejala antropófaga.
Devoción por el cine
Pedro Almodóvar, quien confesó que la parte del largometraje de la que más orgulloso se siente es "la puramente thriller y noir", por un momento pasó de compareciente en la rueda de prensa a ejercer de periodista preguntando uno a uno a sus actores: "¿Cómo os ha ido en el rodaje, que antes no me atrevía a preguntarlo?".
"Para mí ha sido fascinante -dijo Blanca Portillo-. Todos hemos puesto mucha alma y riesgo emocional, se han creado vínculos muy fuertes y eso lo respira la película".
Al respecto destacó una escena en la que ella realiza un difícil monólogo, "en el bar Chicote, con gintonic, más gin que tonic", un momento que le daba miedo. "Pero no hay regalo más bonito que alguien te escriba tres páginas seguidas y te las confíe", resaltó.
José Luis Gómez no cree que "la fama de mandón de Pedro sea cierta". "Me lo he pasado bien rodando, pero ha sido dura mi pelea con Ernesto Martel (su personaje), porque es un individuo difícil de tratar".
Para Penélope "el rodaje ha sido duro, porque -dijo- una de las pocas cosas que comparto con mi personaje es mi amor al cine. Lena es una superviviente, una luchadora que necesita volar y, cuando cree que se van a cumplir sus sueños, no es así".
Dirigiéndose al actor Lluis Homar, que da vida a un cineasta que se queda ciego, Almodóvar dijo: "tiene mucho que agradecer, porque le pusimos un entrenador y ahora está estupendo. Espero que conserves ese cuerpo".
El propio actor afirmó que lo más duro fue el entrenamiento con un equipo de la Once (Organización Nacional de Ciegos de España), para lo cual incluso debió ir en metro, desde su casa hasta el lugar de los ensayos, con los ojos tapados.