Nunca se sabe la vida dónde nos pone hoy y dónde lo hará mañana. Para los antioqueños Lewis Ochoa, Darío El Chusco Sierra y Juan Esteban Ortiz, el quedar campeones con Millonarios significa un doble reto: primero, dejar de lado el sentimiento que poseen por el Medellín y, segundo, acabar con los 24 años de sequía de títulos embajadores.
Juan Esteban Ortiz reconoce ser hincha del DIM, equipo que lo vio nacer en el fútbol, pero dice que hoy se debe a Millonarios y el domingo luchará para que la estrella número 14 se quede en tierras capitalinas. "Tengo un sentimiento especial como hincha del Medellín, pero ahora pienso sólo en Millonarios, equipo que me da el sustento", indicó.
En el caso de Lewis Ochoa, ausente de la final por lesión, el futbolista prefiere abstraerse de su pasado con el DIM y concentrarse en salir campeón con Millonarios: "mi sentimiento es sólo por mi presente y haré toda la fuerza para quedarnos con el título".
Por el lado del Chusco Sierra, un hombre ligado a la historia del Poderoso como jugador y quien también hizo parte del cuerpo técnico de la institución roja en el 2009, no hay olvido y aún profesa un profundo cariño, sobre todo, por la hinchada que siempre apoyó su forma de jugar.
El Chusco se formó en el conjunto antioqueño, pero hoy quiere hacer una nueva historia en la dirección técnica en la que ya tiene un título como asistente del Chicó (2008).
"Le debo responsabilidad y agradecimiento al equipo que, junto con Hernán Torres, nos dio la oportunidad de trabajar. Lo hicimos también como jugadores en el Medellín, pero hoy el destino nos tiene en la otra orilla", sostuvo.
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