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HISTÓRICO
Luis subió hace 50 años
  • Livaniel Villegas, hijo de Luis Villegas, muestra la grieta por donde su padre escaló por primera vez la piedra hace 50 años. El primer ascenso a la cima de la gran roca duró cinco días.
    Livaniel Villegas, hijo de Luis Villegas, muestra la grieta por donde su padre escaló por primera vez la piedra hace 50 años. El primer ascenso a la cima de la gran roca duró cinco días.
  • Luis Villegas se obsesionó desde niño con llegar a la cúspide del monolito. Hoy la piedra es uno de los lugares turísticos más visitados de Antioquia.
    Luis Villegas se obsesionó desde niño con llegar a la cúspide del monolito. Hoy la piedra es uno de los lugares turísticos más visitados de Antioquia.
  • El hijo del primer escalador y dueño de la piedra narra la hazaña del primer ascenso.
    El hijo del primer escalador y dueño de la piedra narra la hazaña del primer ascenso.

  • Hace medio siglo subieron a la Piedra de El Peñol o Peñón de Guatapé.
  • El lugar es hoy uno de los sitios más visitados de Antioquia.
  • Cinco días se demoró Luis Villegas en llegar a la cúspide de la roca.
Por
Rafael González Toro
Enviado especial, Guatapé

Las palabras del padre Alfonso Montoya Velásquez fueron un reto para Luis Villegas López.
En el sermón el sacerdote Montoya dijo: "¿Será que los hombres de Guatapé son de la familia de los sapos? Porque sapo no sube a piedra".

Apenas terminó la misa Luis Villegas abordó al padre y le contestó: "Si no la escalé antes es porque no encontré alguien que me diera moral para hacerlo. Usted lo logró".

Era el domingo 11 de julio de 1954. Guatapé celebraba las festividades de la Virgen del Carmen y Luis, después de las palabras del sacerdote, se decidió a escalar el Peñón de Guatapé, como lo denominan en este municipio.

Subir a la Piedra de El Peñol, como se le conoce en Antioquia y se le llama en este otro municipio, era para Luis su sueño desde niño.

Al día siguiente madrugó y se puso frente a frente con la mole. Minutos después llegaron Pedro Nel Ramírez y Ramón Díaz, sus compañeros de aventura.

"Le decía que no subiera que eso era muy peligroso. Pero Luis era muy arrojado. Se proponía algo y no descansaba hasta que lo cumplía", recuerda hoy Magdalena Hincapié, esposa de Luis.

La escalada
Los dos compañeros llegaron con una escalera de ocho metros y empezaron a escalar.
Subieron por una grieta del costado oriental. Después de que se les terminó la escalera se valieron de palos que incrustaban a presión.

Llegaron a una altura de veinte metros y tuvieron que suspender la escalada por el primer día.

Según recuerda Rosalba Torres, en su libro Conversión de la naturaleza en el sueño de un paisa, cuando los aventureros volvieron fatigados al pueblo, después del primer día de intentar subir a la cima, se montaron en un bus de escalera.

El conductor del transporte, sin advertir la presencia de los escaladores, comentó: "Cómo le parece que ha venido gente de otros países a escalar la roca y no han podido y ahora dicen que hay unos montañeros tratando de subir con escaleras de guadua".

Pero Villegas, Ramírez y Díaz no se desanimaron. Volvieron al otro día y a punta de estacones a presión y poleas subieron otros 20 metros. Las jornadas arrancaban en la madrugada y terminaban sobre las seis de la tarde, cuando se iba la luz.

"El tercer día de escalada se encontraron con un panal de abejas que se volvió una gran dificultad. Casi suspenden la marcha", comenta Livaniel Villegas, hijo de Luis.

Al cuatro día de ascenso la lluvia y el agua que bajaba de la roca hizo que los expedicionarios continuaran a pie limpio.

A diario recibían la visita del padre Montoya, quien los alentaba. "Los primeros días me daba miedo que Luis subiera. Después me acostumbré y antes lo animaba", dice Magdalena.

La cumbre
El 16 de julio de 1954, después de cuatro días de jugarse la vida en las paredes de la roca, Luis Villegas y sus dos compañeros llegaron a la cima.

Minutos después de las seis de la tarde y con un frío que calaba los huesos Luis, un campesino de la vereda La Culebra de Guatapé, fue el primer hombre en alcanzar la parte más alta de la roca.

"Bajaron y de inmediato se fueron al pueblo a contar su hazaña. Estaban felices", dice Livaniel, de 54 años.

Tras la proeza, Luis, un campesino que trabajaba como albañil y que vivía en una pequeña casa cerca a la piedra, compró los terrenos. Desde ahí se encargó de convertirlo en un lugar de recreo.

"Mi papá construyó la escalera en madera cinco veces y después, en 1976, contra todos los pronósticos de los ingenieros, adecuó las escalas de cemento", agrega Livaniel.

Después, en los años ochenta, construyó una torre de tres pisos para admirar la imponencia del paisaje que baña las tierras cercanas con el embalse de Guatapé. La piedra, de 200 metros de altura, es hoy propiedad privada de la familia Villegas Hincapié.

Según cálculos de los dueños a la piedra acuden al año, cuando el orden público lo permite, unas 200 mil personas.

Luis Villegas murió hace siete años. Ramón Díaz también falleció. De Pedro Nel Ramírez se sabe que vive en la India.

Luis dejó en sus hijos y nietos el mantenimiento del lugar, que hoy genera unos 20 empleos directos y cerca de 150 indirectos. Dejó también presente en su familia y la región, que lo que se sueña se puede conseguir y que los guatapenses no son de la "familia de los sapos", como lo insinuó el padre Montoya, cincuenta años atrás.

Un festejo con diversión y cultura
Los festejos para conmemorar los 50 años de la primera escalada a la piedra de El Peñol o Peñón de Guatapé comenzarán a la 1:00 de la tarde de hoy. A esa hora saldrá un desfile desde el parque principal de Guatapé hacia la piedra. Una hora después se realizará una misa. Desde las 3:00 de la tarde se realizará un acto cívico donde participará el alcalde de Guatapé, Élmer Arismendy, y la familia Villegas, que cortará una cinta antes del ascenso del desfile a la cima de la roca.

A las 4:00 de la tarde habrá un concierto con una banda de música. Además, se realizará una jornada de narración de mitos y leyendas sobre la piedra. Las actividades de conmemoración se cerrarán con un refrigerio para todos los asistentes.