Mucho se habló esta semana sobre el nuevo movimiento político denominado "Marcha Patriótica". Interrogantes planteados por altos oficiales de las Fuerzas Armadas, e intervenciones del propio Presidente de la República hicieron que la mirada sobre el movimiento fuera más allá de la manifestación realizada el pasado lunes.
Sus integrantes reivindican su derecho a promover una nueva plataforma política, sin que se les estigmatice. Y tienen razón: hay que estudiar bien cuáles son sus propósitos y fines.
Por eso, hay que leer bien su manifiesto fundacional para sacar algunas conclusiones preliminares.
Por ejemplo, al enumerar los nueve puntos que dirigirán su acción política, miremos en el sexto: "Reparación integral a las víctimas de la violencia estatal y paramilitar". Quien continúe la lectura con la esperanza de encontrar alivio para las víctimas de la guerrilla, perderá el tiempo: no las mencionan para nada. Las víctimas en Colombia, para los "patrióticos marchantes", son únicamente las de los paramilitares y las de "la represión estatal".
Y así hasta el final. Una retórica de izquierda más que conocida, idéntica a la de hace 40 años, e incluso con párrafos extrañamente coincidentes con manifiestos de la subversión. Y esto no es una estigmatización. Es simple análisis, con crítica incluida, algo poco aplicado frente a estos movimientos de liberación popular.
Todos aplaudimos el pluralismo político. Pero sin cerrar nunca el ojo avizor.
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