Falta un día para que Barack Obama cumpla 100 días en el poder. Y el tipo saldrá muy bien librado. Sus promesas de cambio van marchando y el legado de la administración Bush van pasando al olvido, recobrando un poco para su país la confianza perdida ante un mundo que se sentía mirado como una finca texana, donde las órdenes eran dadas por vaqueros.
Lo increíble de estos 100 días es que Obama, como lo han dicho muchos analistas, está haciendo tanta o más historia como Franklin Delano Roosevelt quien, 76 años atrás, en sus tres primeros meses de gobierno, salvó a EE. UU. de la peor crisis por la que ha pasado el país del norte.
Obama ha sido atrevido. Su imagen mediática le ha dado para todo: desde salir en el talk show, de Jay Leno, hasta tomar decisiones históricas en temas como derechos humanos, investigación con células madre, relación con Cuba y la crisis financiera que hoy tiene a más de 13 millones de desempleados en EE. UU. ¡Hasta Bo, su perro nuevo, fue aprobado por la opinión pública!
También ha sido implacable con sus promesas. En los primeros 30 días le metió el diente al tema interno y envió al Congreso un paquete de estímulo económico de casi 800 mil millones de dólares. Calmó las aguas, pero amanecerá y veremos en ese tema. Dijo que iba a cerrar Guantánamo y cumplió. Dejó abierta la posibilidad de que investiguen a la Bush-Gang, conformada por Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Colin Powell y Condoleezza Rice, entre otros, gracias a una serie de memorandos internos del Departamento de Defensa, en los cuales se dejaba ver que ellos sabían de los procedimientos non sanctos que la CIA aplicaba a sospechosos de terrorismo en dicha cárcel. Está pasando cuentas de cobro históricas.
Con América Latina ha sido todo un rock star. "I love this guy", le dijo a Lula y se ganó la confianza de la economía más fuerte de Suramérica. Sus decisiones que suavizan el embargo a Cuba, previas a la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, le permitieron "amansar" a todos los contradictores de EE. UU. Obama, con su actitud ¡bacana y sabrosa, chico!, ablandó cualquier sarta de cosas que pudieran decir Hugo Chávez, Rafael Correa o Evo Morales, a quienes Bush les hizo el "fo", de manera permanente. Miren esto: "Se acercó y me dijo: 'bye bye my friend' y le dije: 'bye bye Obama'", palabras textuales de Chávez después del apretón de manos, de quien reemplazó al Diablo, ¿o así no era que le decía Chávez a Bush?
Por eso, Obama está siendo todo un máster en materia política. Su carisma está cautivando al mundo entero. Es increíble la dimensión que le está dando a la política de EE. UU., apelando de nuevo al legado de los padres fundadores de una de las democracias más sólidas del mundo. Tiene muchas tareas pendientes por sacar, como la crisis financiera y las guerras abiertas en Afganistán e Irak, culebras que le dejaron ahí vivitas, pero como va, está mostrando que tiene todo el potencial para resolverlas, porque el cuento del Yes, we can, está calando a punta de sumar amigos y restar enemigos.
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