Muchas razones, sobre todo geográficas, resultan ser los principales escollos para que países con geografías como la colombiana puedan sacar la energía que producen por fuera de su territorio. Aún así Colombia se las ingenió para hacerlo por diferentes vías: interconexión, presencia en otros países y venta de bienes y servicios. Cruzar fronteras con las potencialidades de su mercado es uno de sus grandes propósitos.
La gran ambición es que Colombia pueda tender sus redes hasta Centroamérica y el sur del continente.
La interconexión por líneas de transmisión ya tiene unos avances. El país le vende a Venezuela 250 gigavatios anuales de energía, a través de Isagen, y a Ecuador un promedio anual de 1.500 gigavatios, desde hace diez años.
"Desde 2003 se han vendido casi USD$900 millones en energía a Ecuador y les hemos comprado USD$9 millones, cuando hay atentados al interior del país y necesitamos compensar la demanda", señala Luis Alejandro Camargo Suan, gerente de XM.
Pero las aspiraciones del sector eléctrico del país van más allá de afianzarse en la interconexión con estos dos vecinos naturales. A través de ISA se trabaja en una línea de transmisión con Panamá, que en principio está planteada para 2014, y cuyo proyecto afronta una suspensión temporal por discrepancias de orden político con ese país.
Llegar a esta nación significa mucho para Colombia en términos de sus pretensiones de expansión, pues le propiciaría una puerta de entrada para conectarse con Centroamérica; donde hay baja capacidad de recursos energéticos para cubrir la demanda.
A pesar de la falta de interconexión, Colombia está presente en ese mercado a través de compañías como la Empresa de Energía de Bogotá y EPM, que recientemente compraron empresas e instalan proyectos de distribución en países como Guatemala y El Salvador.
Suramérica
Además de Centroamérica, Colombia quiere estar en Suramérica para atender mercados como el de Chile; pues allí la demanda de electricidad es alta y las deficiencias también. La interconexión con ese país, que todavía se vislumbra como un proyecto a largo plazo, se estudia también con Ecuador, Perú y Bolivia.
Mientras el propósito se vuelve real, se tiene presencia del mercado colombiano en Suramérica con la marca ISA, con sus líneas de transmisión y servicios de infraestructura en Perú, Chile y Brasil de donde provienen más del 50% de sus ingresos totales anuales.
Bienes y servicios
Pero vender energía, comprar y hacer proyectos no son las únicas formas de ampliar las fronteras del mercado de la energía eléctrica nacional. Los bienes y servicios también representan oportunidades.
En productos de maquinaria y aparatos eléctricos, el país exportó el año pasado, según el Dane, USD$366 millones, casi USD$50 millones más que en 2012.
"Hay mucha producción de equipos de distribución y subtransmisión, tableros, cables, sistemas de control, transformadores, equipos de interrupción, que actualmente tiene un cubrimiento de mercado nacional importante y algunos se están exportando", indica Carlos Ariel Naranjo Valencia, director del Cidet, que se encarga de certificar estos servicios.
El Centro también trabaja en encontrar potencialidades en varios de los servicios en los que hay fortalezas, tales como la alta ingeniería y el personal cualificado.
En la industria, que también quiere ser fuerte y sólida afuera, nadie duda de que el país será capaz de ampliar la presencia en otros mercados y que Colombia será el gran referente de la industria energética de América Latina y el Caribe de ahora en adelante.
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