Sus letras traen historias. Transitan la ciudad, condenan la violencia y le cantan al amor. Es la música con sentido social.
Estos sonidos, que se ven en Youtube y vuelan por Medellín, buscan recuperar la memoria de las comunidades que han sido tocadas por el conflicto.
“Queremos que las canciones estén al servicio de la gente, que nuestro arte hable del lugar del que hacemos parte y ayude a fortalecer la red a la que pertenecemos”, dice Vito, integrante de las bandas locales Niquitown y Bellavista Social Club.
Este arraigo, convertido en vinculo social, es lo que hace que existan estos ritmos. Momentos históricos que se bailan, épocas del barrio que se cantan y perfiles de gente del común que terminan convertidos en líricas.
“Tenemos una posición clara frente a lo que sucede en nuestro entorno, sabemos que la sociedad en estos momentos tiene muchas secuelas debido a lo que vive, y con la música buscamos narrar, repensar y describir la realidad”, afirma JKE, vocalista y fundador de Crew peligros.
Algo similar piensa, Medina, integrante de Sociedad FB7 y BSC, quien sostiene que su música “es una propuesta que aboga por lo independiente, por la construcción colectiva. Nos permite pensar en el otro a través de otros lenguajes”.
Con sus letras y ritmos, estos soñadores, además de una apuesta por el cambio, también construyen un proyecto de vida fuera del conflicto, el mismo que todos los días les da la esperanza de una ciudad mejor.
Desde Zona C les rendimos un homenaje a estos grupos que juntan realidades y ritmos.
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