El exdictador Manuel Antonio Noriega regresó ayer a Panamá extraditado desde Francia, dos décadas después de haber purgado condenas en prisiones en esa nación europea y en Estados Unidos.
Muchos panameños están de acuerdo con su retorno para que rinda cuentas ante la justicia panameña por los crímenes que cometió, pero otros piden que dejen en paz al exmilitar de 77 años.
Tras llegar a suelo panameño desde París, con escala en Madrid, Noriega fue trasladado en helicóptero a una celda de la cárcel El Renacer, situada en medio de una zona selvática a orillas del Canal Interoceánico.
"Noriega retorna y debe pagar por el daño y horror cometido al pueblo panameño", señaló el domingo el presidente Ricardo Martinelli, quien ganó los comicios de 2009 en las cuartas elecciones democráticas celebradas tras la caída del exdictador.
Noriega fue pedido en extradición por Panamá a Francia para que cumpla las penas por delitos de lesa humanidad cometidos durante su gobierno.
Una mazmorra con una cama sin almohada y sin televisor será el lugar en donde purgará sus condenas en su país natal el exhombre fuerte de Panamá.
El Ministerio de Gobierno difundió ayer un comunicado con dos fotografías anexas en las que se muestra el estado de la celda que ocupará el exdictador.
"Será ubicado en una celda individual, sin lujos y en similares condiciones del resto de los detenidos", se lee en el documento oficial.
La portavoz de esa cartera, Vielka Pritsiolas, confirmó la verosimilitud de las fotografías, saliendo al paso a los rumores de que Noriega ocuparía una lujosa celda con todas las comodidades o que podría ser condenado a casa por cárcel.
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