La lidia entre taurinos y antitaurinos se sigue dando y aún no se llega a un punto de equilibrio.
Para los primeros, este tipo de espectáculos está más vivo que nunca en Colombia. "A pesar de los detractores hemos logrado demostrar que hacemos esto por preservar el toro. La asistencia ha ido incrementando año a año. En Manizales se tuvo mucho público, lo mismo que en Cali, y en Medellín esperamos muy buena asistencia", señala –a propósito de la temporada taurina que empieza hoy en la ciudad-, Federico Mesa, miembro de la junta directiva de Asotauro.
A este argumento se une Santiago Tobón Echeverri, director de Cormacarena, que le atribuye a la protección legal de estos eventos el resurgimiento de los espectáculos taurinos en el país.
En España, según datos del portal Mundotoro.com, entre enero y noviembre de 2013 hubo 901 festejos taurinos, 111 menos que en el mismo periodo de 2012. Recordar el número de corridas de 2008 (1.877) aumenta la dimensión del descenso, que en España se une a la crisis económica de la recesión.
El debate
El desacuerdo entre los que defienden la tauromaquia y los que la rechazan es el sufrimiento y el maltrato al que se somete al toro. Incluso, hay quienes abren el debate en torno a la fiesta brava y la señalan como un evento en el que el torero debe arriesgar su vida para agradar al público, "es una mezcla entre el ego del torero y la morbosidad del público. Muy pocos de los que asisten a una corrida saben qué es eso, qué se hace con el toro y lo que implican los tercios para la vida del animal", explica Aníbal Vallejo, presidente de la Sociedad Protectora de Animales.
La tauromaquia, para los que la siguen, es un espectáculo que además de una carga cultural, artística y estética hace un aporte económico y ambiental. En generación de empleo y, en lo ambiental, sus defensores aseguran que a través de estas fiestas se preserva la raza del toro bravo, un animal que, según Tobón, solo sirve para lidiar.
¿Sube o baja?
Al menos en Medellín esa respuesta no es clara. Mientras que para los defensores aumenta, para los detractores las campañas han surtido efecto, y ha bajado la asistencia del público.
"Con todo el trabajo que se ha venido haciendo se ha visto disminución pero la empresa taurina no quiere ver que ese espectáculo paulatinamente viene decayendo", indica John Duque, coordinador de Campañas de AnimaNaturalis.
Para el periodista Víctor Diusabá, este descenso obedece a los altos costos de la fiesta brava y las arbitrariedades de orden político a las que se han visto sometidas las corridas. "Más allá de los movimientos antitaurinos, que a mí me merecen el mayor respeto, hay una brecha generacional, la mayor en la historia, pues hay menos jóvenes vinculados a esa tradición y eso es lo más preocupante. Somos un par de minorías enfrentadas".
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4