La herencia verdolaga se lleva desde chico, como lo comprobaron ayer los asistentes a la octava edición del Día del Hincha, en el que durante todo el día los aficionados disfrutaron de música, concursos y juegos, y repasaron la historia en el museo que se instaló en el Coliseo de Combates.
Tras superar una larga fila y tomarse fotos, Ángel Marín se detuvo en el stand que contenía los guantes del fallecido Miguel Calero. Tragó saliva y con una mueca en su rostro expresó: "fue muy grande; todo esto es muy bonito". Al lado del testimonio del ídolo que ya se fue, estaban los guantes salvadores de Gastón Pezzuti. Y había camisetas de todas las épocas, trofeos del Rey de Copas, contraseñas y carnés en un espacio bien custodiado por la gente de logística (cerca de 400 personas en el montaje de ayer).
Familias enteras llegaron desde todos los rincones de Antioquia y del país para expresar que el sentimiento por Nacional está vivo. Los López, de El Carmen de Viboral, tomaron el bus desde la madrugada y muy temprano estaban en la unidad deportiva Atanasio Girardot. Previo al juego hacían fila para ingresar al partido con Chicó, plenas de alegría y con los cachetes colorados.
Hámilton Valencia Flórez también llegó este año a la fiesta en compañía de sus hijos Johnatan y Hámilton Jr. que, como él, tenían cortes de cabello con el escudo de Nacional y un homenaje a Pacho Maturana, el protagonista de la fiesta.
Adentro del estadio Maturana, que ya había sido aplaudido en la tarima de la Plaza Suramericana, sintió de nuevo el cariño de la fanaticada verde. "Reitero mi gratitud y reconocimiento de todos por este acto tan generoso", señaló el técnico campeón de la Copa Libertadores.
Pacho, al ponerle el moño al Día del Hincha, eligió como trapo ganador ese que estaba en Sur y que decía en su honor: "líder del ejército de guerreros que vistieron de gloria a nuestro país". Ahí se vio reflejado.
Otros rezaban: Pacho, arquitecto de nuestra gloria; artífice de las sonrisas del fútbol colombiano. El saque de honor, la entrega de una placa y el abrazo de los jugadores, en especial de Juan Pablo Ángel, cerró para él una tarde inolvidable y merecida ante 26.680 personas
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8