Cuando lo querían dar por retirado, Paulo César Villar puso contra la pared al campeón olímpico, volvió al podio internacional y demostró que Londres no era una utopía. Hoy, hasta quiere llevar la bandera de Colombia en la inauguración de los Juegos Olímpicos.
En 2011, una contractura del isquiotibial de la pierna derecha se le complicó. Esa lesión, que daría para unas semanas, terminó poniendo al samario a pensar en el retiro, pese a que tenía las marcas para estar en los Juegos.
"El año pasado fue muy difícil en mi carrera, tanto que quise retirarme, pero tuve la compañía de gente valiosa, y un par de bendiciones que recibí me hicieron no perder el camino", dice el samario, radicado hace varios años en Bogotá, y quien ha sido el mejor vallista de Colombia en las últimas dos décadas.
Luego de ser bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y del año de dificultades, Paulo César llegó a los Panamericanos de Guadalajara con más pasado que presente. Pero tuvo al medallista olímpico Dayron Robles cerca de la derrota. "Fue una de mis mejores carreras, corrí de una manera grandiosa, puse a sufrir al número uno del mundo, y ese fue el empujón que necesitaba para saber que puedo estar a la altura de los mejores, como ya lo estuve", explica Villar, reconocido por ser un buen tipo, pese a que cuando tienen que decir las cosas que pueden herir no se calla.
Por ejemplo, cuando muchos dirigentes y periodistas lo dieron como un retirado, que no tenía con qué conseguir la marca mínima a Londres. "No son mis últimos cartuchos, pero ya tengo una carrera bastante buena, algo larga. No me estoy despidiendo ni mucho menos", dice Paulo.
Ya dejó de correr con esos elásticos azules que se le vieron en Pekín-2008 y en los últimos mundiales, que aminoraban su molestia. También dejó la mueca de dolor que acompañaba su recuperación. "Estoy contento por lo que he mostrado en esta nueva etapa, el triunfo en Medellín fue una muestra de ello. Espero que cada vez que vaya corriendo pueda sacar mejores tiempos".
Por la bandera
Por ahora, Villar mantiene su preparación con miras a los Juegos. Ya tiene la marca A, conseguida en Guadalajara, y comenzó una serie de torneos preparatorios, en los que el Gran Prix de Medellín fue el primero, pero pretende llegar hasta el Viejo Continente.
Aunque los Juegos son su principal objetivo, el Comité Olímpico Colombiano lo designó como uno de los ocho atletas opcionados para ser el abanderado en la ceremonia de inauguración del próximo 27 de julio en Londres.
"Significa el reconocimiento a una buena carrera deportiva, he tratado de hacer las cosas de la manera correcta. Es un orgullo ser uno de los tenidos en cuenta como una persona idónea para portar la bandera", anota quien será votado por usuarios de Comcel para tener la oportunidad de ser el estandarte nacional, algo que no logra un varón desde los Juegos de 1996.
No obstante, la idea de Paulo Villar es solo una, y va más allá de las banderas o los desfiles. "Quiero estar en la final de los Juegos. Ya lo hice en un Mundial bajo techo y ya he probado que puedo correr con los mejores".
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8