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Perú, dividido, elige su futuro

EN UN CLIMA polarizado los peruanos acuden hoy a las urnas para optar entre el izquierdista Ollanta Humala y la conservadora Keiko Fujimori.

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04 de junio de 2011
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Hoy 19,9 millones de peruanos tienen el futuro del país en sus manos. Deberán escoger su presidente para los próximos cinco años entre dos opciones radicalmente opuestas: el conservatismo encarnado en Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, y el nacionalista Ollanta Humala.

El reto del ganador no será pequeño. Deberá superar la paradoja económica en la que hoy vive el país: mantener una economía con una de las tasas de crecimiento más altas del mundo e intentar eliminar la pobreza que consume a un tercio de la población.

Pero ¿cómo sería el país gobernado por Keiko Fujimori? ¿Cómo vivirían los peruanos gobernados por Ollanta Humala? Analistas consultados por este diario imaginaron el país en manos de los dos candidatos que hoy, en un apretado duelo, se disputan el poder.

El Perú de Keiko
La era de Keiko Fujimori al frente de Perú iniciaría bajo la sombra de su padre. Meses atrás el presidente Alán García dijo que los hijos no deberían cargar con los pecados de sus progenitores pero fue la misma Keiko la que se encargó de identificarse con el estilo de Alberto Fujimori, al manifestar que su mandato había sido el mejor en la historia de Perú.

En campaña, las premisas de gobierno de Keiko fueron "seguridad y oportunidades para todos". La seguridad se consolidó como el pilar fundamental del fujimorismo, hoy enmarcado en el partido de Keiko, Fuerza 2011.

Aunque Keiko nunca desmintió los métodos autoritarios de su padre y se negó a concederle un indulto a la sentencia por violaciones a los derechos humanos y corrupción, no se alejará de sus políticas.

"Desde 2005 los fujimoristas han planeado una estrategia para regresar al poder y algunos cables filtrados por Wikileaks así lo demuestran", afirmó el analista peruano Gustavo Gorriti.

Uno de los cables indica que el exembajador estadounidense en Lima, James Curtis, se reunió con hombres cercanos a Fujimori tras el arresto del expresidente en 2005 en Chile. En esa reunión definieron un plan para que Fujimori regresara a la presidencia en 2006 y así detuviera la intención de Ollanta Humala. Sin embargo, explicó Gorriti, lo que sucedió con Fujimori no dejaba otra opción que dar la pelea con Keiko.

El analista internacional Jorge Cerpa no duda en defender las políticas de Keiko en materia de seguridad: "Su padre demostró resultados acabando con Sendero Luminoso y ganando la confianza de los turistas e inversionistas extranjeros. Si Keiko tomó nota de los errores del expresidente, su gobierno puede potencializar lo hecho por Alán García en los últimos cinco años con la economía del país".

Sobre los rumores que circulan, de que el centro de reclusión de Alberto Fujimori es la sede de gobierno de su hija, Cerpa aseguró que es imposible desligar a un personaje importante en la historia política de Perú del futuro de esa nación.

"Es normal que una hija visite a su padre y si es un valioso consejero en temas donde fue exitoso ¿por qué desecharlo?", se preguntó Cerpa.

El momento que vive Perú llevaría a Keiko a tomar las riendas del país en condiciones diferentes a las de su padre. Por lo tanto tendría que enfocarse en fortalecer la economía y enfrentar la delincuencia común. Su padre, en cambio, asumió el poder en un periodo en el que el país sufría con la guerrilla y los peruanos vivían la peor crisis económica de su historia.

El equipo de trabajo de Keiko Fujimori está compuesto por varios personajes que hicieron parte de la administración de su padre. No obstante, en reiteradas oportunidades, criticó a su padre por no controlar al consejero Vladimiro Montesinos. Según ella, Montesinos fue el que manchó su entorno de corrupción.

Si sus promesas de campaña (como la de hacer ricos a los pobres) se cumplen, contará con crédito para futuras elecciones. Pero si se enfoca en demostrar la inocencia de su padre y olvida lo importante para el país, su gobierno dejará recuerdos para borrar y no para emular.

El Perú de Humala
Su discurso encendido se matizó y sus pasos lo han llevado de la izquierda al centro. De ser electo presidente, Ollanta Humala continuaría acercándose a la gente que tiene menos recursos y a la clase media de la capital.

En su campaña su programa se adaptó a los vaivenes de la opinión, lo que le permitió a Keiko Fujimori, convertirlo en el blanco de sus críticas, despertando la desconfianza entre inversionistas y empresarios que convirtieron el mercado de valores en una montaña rusa.

Una vida militar en el retrovisor y las palmadas amistosas, en el 2006, de su antiguo aliado político en la región, Hugo Chávez, le marcaron el camino de su actual candidatura.

Entre la serie de promesas que ha hecho el candidato a diversos sectores del país, Humala aseguró que trabajaría para que todos disfruten los beneficios del crecimiento económico, que supera actualmente el 7 por ciento. Promesa que podría obstaculizar su gestión, pues los mismos sectores que lo han respaldado hasta el momento, lo presionarían en su afán por conseguir que cumpla lo dicho como candidato.

"Los politólogos, intelectuales y lingüistas que lo han apoyado estarán pendientes de que cumpla con no meterse con la prensa, no cambiar la Constitución y permanecer en el poder sólo durante los cinco años establecidos", dijo la directora del área de Libertad de Prensa del Instituto Prensa y Sociedad, Adriana León.

La experta afirmó que el actual candidato nacionalista se tendría que adherir al sistema que está permitiendo que Perú crezca al ritmo actual, pese a que existen temores por parte de las clases más favorecidas ya que Ollanta Humala no es partidario del libre mercado. Por lo tanto, sostienen los críticos, el todavía candidato cambiaría las reglas de juego para tratar de redistribuir las riquezas.

En el plano político la falta de apoyo por parte del Congreso unicameral de ese país dificultaría su gobernabilidad, aunque la adhesión del excandidato Alejandro Toledo podría ayudarle.

"Humala sólo tiene 47 congresistas de 130, por lo que no podría aprobar por sí sólo ninguna ley ni mucho menos una reforma constitucional, una de sus estrategias bandera", afirmó Fernando Tuesta, director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica de Perú.

Ambos analistas coinciden en que es poco probable que el candidato peruano permita que Chávez influya sobre la política interna del país pues muchos miembros de su equipo no lo apoyarían en caso de querer seguir esa causa.

En ese sentido, la analista León afirmó que Humala se debe cuidar de la intervención de Caracas pues Perú cuenta con una sociedad civil medianamente sólida, y con credibilidad, desde la caída de Alberto Fujimori.

Sin duda, los mayores obstáculos de Humala son la poca confianza que ha generado en algunos sectores y los constantes cambios en los lineamientos de su programa de gobierno. Factores que, según algunos politólogos, son una estrategia populista para captar votos.

"Él está tratando de ganarse a todos. Su plan de gobierno dice que promulgará leyes a favor del aborto pero se sienta con el cardenal Juan Luis Cipriano y se manifiesta en contra del mismo. Ya dice que no va a tocar el TLC con E.U., cosa que había dicho al principio pues todo el sur, en donde tiene mayor apoyo, está en contra", concluyó León.

Por ahora, la moneda está en el aire y las dos caras ya se perfilaron. A Perú le queda hoy la responsabilidad de elegir el rumbo de su país.

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