La comunidad indígena de Tlahuitoltepec, en el estado mexicano de Oaxaca, se halla en medio del escándalo, debido a que un alud que cubrió cuatro casas y dejó 11 personas desaparecidas fue presentado en principio como una tragedia nacional con hasta un millar de potenciales víctimas.
Cientos de soldados, brigadas de rescate, helicópteros, excavadoras, funcionarios del gobierno de Oaxaca y del Ejecutivo federal y periodistas se desplazaron apresuradamente el martes a esta comunidad de 8.900 personas, de la etnia mixe, porque se creía que estaba sepultada bajo la tierra de un cerro desgajado.
El gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, con tono compungido, anunció que un alud de tierra había enterrado unas 300 viviendas y que podían haber muerto hasta mil personas. Numerosos mandatarios extranjeros ofrecieron su ayuda.
El martes por la noche un grupo de soldados logró pasar los cerca de 30 derrumbes que había en la carretera que conecta la comunidad afectada con la población turística de Mitla.
El aspecto del camino hacía prever lo peor, pero cuando los grupos de salvamento arribaron a la población se encontraron con que el cerro había cubierto cuatro casas y no 300, y que en vez de mil desaparecidos había unos once.
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