Temor y tristeza es lo que invade a líderes sociales y defensores de derechos humanos de Medellín tras el asesinato de Ana Fabricia Córdoba Cabrales, el martes pasado.
Fabricia, como era conocida, fue desplazada del Urabá chocoano en 2001 y se preocupaba por defender los derechos de las víctimas del destierro en la ciudad. Tenía 51 años y fue asesinada en un bus de la ruta del barrio Santo Domingo. Ella, según allegados, denunció repetidas veces las amenazas, pero, aseguran, sus llamados no tuvieron eco.
La familia de esta líder solicitó protección ayer al Gobierno y a las autoridades, pues temen correr su misma suerte.
"Todo lo que decía era que necesitaba que la cuidaran. Nosotros lo que pedimos ahora es protección. No pedimos que nos colaboren con el entierro ni con plata", indicó uno de los parientes. "Ya han muerto dos personas de la casa y esto sigue impune".
Con presencia del comandante de la Policía Metropolitana, general Yesid Vásquez; representantes del Ministerio del Interior, Acción Social, la Gerencia de Desplazamiento de la Alcaldía, la Personería de Medellín y los familiares de la líder asesinada se acordaron varios compromisos.
El general Vásquez se comprometió a velar por la seguridad de los deudos, al igual que a brindar protección material a la vivienda que dejó Ana Fabricia. "Este es un ofrecimiento en representación del Estado. No se arriesguen", señaló el alto oficial.
El vicepresidente de la República, Angelino Garzón, dijo que "lo que ha pasado es muy grave, porque es un asesinato que hubiéramos evitado. Debemos revisar los procedimientos para la protección a la gente, porque a veces son demasiados engorrosos".
Aunque Garzón hizo este señalamiento sobre la protección de la líder, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, explicó que no pudieron ubicar a la mujer en ningún momento. "Hubo dificultades para hacerle su estudio de seguridad y las llamadas reiteradas que le habían hecho para proveerle su estudio de seguridad no fueron respondidas. Yo hago un llamado a quienes están en situación de riesgo a que no subestimen las amenazas, que no subestimen los riesgos y que confíen en la Fuerza Pública", señaló Rivera.
Germán Vargas, ministro del Interior y Justicia, manifestó que Fabricia rechazó en dos ocasiones el estudio de seguridad y un esquema de protección de la Policía. "Tengo en mi poder dos cartas, una del 11 de diciembre de 2010 y otra del 19 de mayo de 2011, donde la persona se resistió a que se le practicara el estudio de seguridad y renunció a las medidas", dijo Vargas.
Garantías para los líderes
Líderes y defensores de derechos humanos hicieron un llamado para que no se subestimen sus denuncias.
Carlos Arcila, coordinador de la Mesa de Derechos Humanos de la comuna 6, pidió más atención del Estado y agilizar las solicitudes de protección. "Llamamos al Estado para que garantice el trabajo de líderes barriales que realizan su labor en medio de amenazas. Sabemos que las denuncias que hacemos son serias y reales, pero hay personas que quieren callar la voz, opacar el trabajo que hacemos y que paremos las denuncias", aseguró Arcila.
Agregó que "no es una muerte contra ella sino contra el trabajo comunitario y los defensores de derechos humanos en la ciudad".
El sentir de Amparo Mejía, representante de la línea fundadora de Madres de La Candelaria, es de desconsuelo y preocupación.
Para la señora Mejía es una pérdida importante, "porque era una compañera que le jugaba al proceso de mesas de convivencia. Era parte activa de la Mesa de Víctimas del departamento, siempre estaba en pro de juntarnos para ayudar al desprotegido. Se hizo la alerta temprana, pero el Estado no hizo nada".
Teresita Gaviria, de la Asociación Caminos de Esperanza-Madres de La Candelaria, dijo que "a todos los que buscamos la verdad nos quieren callar".
Más voces de rechazo
Diversas voces rechazaron el asesinato de Fabricia.
La Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP-OEA) reforzó su llamado "para garantizar de manera efectiva y oportuna la vida de los líderes de las organizaciones de víctimas".
El Centro de Fe y Culturas destacó que "la muerte de esta líder es una gran pérdida para la ciudadanía y la comunidad de Medellín, pues esta era una mujer emprendedora, que en 2008 fundó la asociación de Líderes Adelante por un Tejido Humano de Paz e hizo parte de la Ruta Pacífica de las Mujeres. En ambas organizaciones trabajaba por construir una sociedad más pacífica y equitativa".
Otras organizaciones pidieron que se "proporcione a las mujeres desplazadas, sus familias y sus organizaciones, las garantías necesarias para su protección".