x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Por deporte y con el deporte... ciudadanía

01 de marzo de 2009
bookmark

La reciente protesta promovida en el corregimiento San Cristóbal por integrantes de la barra de Los del Sur en contra de los jugadores del Atlético Nacional, rechazando su bajo rendimiento y la falta de compromiso con la divisa de la institución verdiblanca, coloca en el tapete, una vez más, la relación de lo privado y de lo público en el mundo del deporte.

¿Qué derechos asisten, por el hecho de ser organización, a los miembros de una barra deportiva y, de igual manera, cuáles son los derechos que a su vez pueden reivindicar quienes desarrollan la profesión de futbolistas y tienen un contrato de trabajo con una empresa privada llamada Atlético Nacional?

Parto de la idea de que en una sociedad los intereses privados y los intereses públicos no necesariamente son excluyentes; más bien se complementan -como cuando un asunto que aparece como privado, entra en contradicción con otro de carácter público-, o incluso se transforman -como cuando un tema en esencia público, pasa a ser privado con base en la discusión pública y las posteriores decisiones políticas. Temáticas como la salud, para citar un caso, se convirtieron en materias predominantemente privadas, cuando por tradición eran del fuero de lo público -léase el Estado-.

La barra tiene todo el derecho de protestar contra el rendimiento de los jugadores que representan la institución; ello no es otra cosa que ejercer las atribuciones de la libre movilización y de la libertad de expresión. Claro que ello no les confiere el derecho de caer en el ataque personal o de exigirles siempre a los deportistas el mismo resultado -ganar, por ejemplo-, entre otras razones porque el juego y el deporte, como la vida en general, están regidos por el azar, lo cual les da el toque apasionante. Lo que sí deben reclamarles -y ya es un deber como barra-, es actuar con profesionalismo, con ética, lo cual no quiere decir nada distinto a entregarse hasta el fin en la defensa de unos colores.

Y por parte de los jugadores, así como tienen el derecho de exigir un tratamiento respetuoso, de igual manera están obligados a saber recibir las críticas y los cuestionamientos de quienes son su razón de ser: los hinchas.

Por ello no me parece correcta la reacción de algunos integrantes de Nacional, cuando estiman que la protesta va contra el interés privado que representa su familia: "Yo no voy a permitir que nadie ponga en riesgo la comida de mis hijos", expresó enojado -palabra más, palabra menos-, uno de los miembros del equipo, como si el solo hecho de practicar el ejercicio de la crítica, pusiera en vilo el sustento de un grupo familiar. Nada más alejado de la realidad.

Suena irónico, pero momentos como los que hoy enfrenta el Atlético Nacional, son la mejor oportunidad para hacer del deporte esa escuela al aire libre, propicia para aprender a ser ciudadanos.

El derecho a expresar el punto de vista propio y a disentir del otro, y al mismo tiempo ser capaz de escuchar al contrario, sin personalizar las diferencias, son la síntesis de la búsqueda que nuestra sociedad aún no concluye.

Te puede interesar

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD