Escribo la palabra "paz" en el título de esta columna entre comillas, pues me refiero al concepto que el Gobierno Nacional ha querido vender por medio de los diálogos que actualmente se desarrollan en La Habana y no a su verdadero significado que es la ausencia de guerra y conflicto.
Soy de los que cree en la posibilidad de una firma cosmética en donde se diga que se está haciendo la paz con la guerrilla, pero que en realidad no sea más que el abandono de las armas por parte de un grupo de jefes guerrilleros que buscan vincularse a la vida política nacional. La tropa guerrillera que se acostumbró a vivir de los negocios ilegales, seguirá delinquiendo en las ciudades y en el monte bajo un rótulo diferente al de Farc. Es decir, la violencia continuará, no habrá verdadera paz.
Hay tres buenas razones para pensar que se está configurando un preámbulo para la firma de la paz de la que habla el Gobierno Nacional. En primer lugar está la muerte del presidente Chávez; auxiliador y referente político de las Farc. Su muerte puede acelerar los resultados de los diálogos, pues la guerrilla es consciente que pierde su mayor aliado internacional y que ahora, en medio de la transición del poder en Venezuela, pasan a un plano lejano en las prioridades del nuevo gobierno, además de la incertidumbre que se genera bajo una nueva autoridad que puede o no apoyarlos de la misma manera como lo hacía Chávez.
En segundo lugar encontramos el sorpresivo viaje de un grupo de congresistas colombianos a La Habana, en donde se reunieron y discutieron con la guerrilla la posibilidad de su ingreso a la vida política en las próximas elecciones. Dicha visita además de confirmar el apoyo del Gobierno Nacional en el proyecto de participación política de este grupo, legitima a los jefes guerrilleros como interlocutores, pues no cualquiera recibe una visita de senadores y representantes a la cámara. Aún en medio de las acciones terroristas, el gobierno se empeña en dar reconocimiento político a los actores de las más terribles acciones.
En tercer lugar está el tema del bajo respaldo popular del presidente Santos. La carta de la entrega gratuita de viviendas y de otros subsidios ya se jugó. Ante el creciente escepticismo sobre los resultados de los diálogos de paz, el gobierno sabe que mantener sus ya acostumbradas rondas de anuncios y titulares de prensa es insostenible, por lo que debe presentar a la opinión pública un hecho concreto que pruebe la voluntad de paz de la guerrilla.
Al gobierno se le está agotando el oxígeno, sumado a la falta de resultados en temas de infraestructura, crisis de la salud, paros de diferentes gremios y desafíos internacionales en temas como el del fallo del tribunal de La Haya, su comodín está en el proceso de paz, como el tema más visible y de mayor expectativa entre los colombianos.
@FedericoHoyos
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