No hacer una revisión frecuente del acueducto trae problemas grandes que los fontaneros deben solucionar y que en muchas ocasiones, llevan a romper paredes y pisos como única opción posible.
Uno de los más frecuentes es la obstrucción del sanitario. Arrojar papel o cualquier otro objeto puede generarle un gran dolor de cabeza.
Los niños, por ejemplo, tiran juguetes y cosas allí. Los padres no se dan cuenta y cuando ven el problema, recurren a la soda cáustica para destapar.
No obstante, como lo que hay allí abajo es un carrito de juguete o un celular, la situación se complica y en vez de "destaquear", al derretirse ese plástico, lo que se crea es una capa que se adhiere al tubo.
"Otro caso muy frecuente es el taponamiento de la tubería que bota el agua usada de la lavadora. Se puede llenar de hilos, algodón u otros residuos de la ropa y obstruirlo", sostuvo Francisco Restrepo, gerente de la empresa Desagües y Desagües.
Por último, unas de las molestias por las que más la gente acude a la plomería es el taponamiento del tubo que sirve como desagüe para el patio.
Hay quienes olvidan ponerle una rejilla, y como el patio está por fuera y generalmente no está techado, allí caen hojas, papeles, piedras y otras cosas que detienen el viaje de las aguas lluvias.
Tenga cuidado cuando utilice químicos para destapar las tuberías: use guantes y si puede, gafas que protejan sus ojos.
Recuerde que cada cinco años es tiempo apropiado para hacerle un mantenimiento grande a todo el sistema de acueducto de su inmueble, con aparatos especiales que le aseguren un trabajo de limpieza verdadero.
Así, evita que después se encuentre con que el agua de su casa se escapa por todas partes así como el dinero de su bolsillo.
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