Sorprendido quedé después de haber leído la noticia, en todos los titulares, que el Gobierno Nacional después de haber aumentado de 11 mil a 42 mil hectáreas el área protegida en el Parque Natural Regional Santurbán, ahora se diga, tres semanas después, que ese aumento no existió. O que la norma que lo obliga no existe, o peor aún, que se diga que el actual Plan de Desarrollo del presidente Santos, que prohíbe las actividades mineras, de hidrocarburos y agropecuarias en los páramos será modificada para eliminar dicha prohibición. No entiendo. Presidente: necesitamos una explicación.
Para comenzar, quiero recomendarles muy respetuosamente a los ministros de Ambiente y de Agricultura que no jueguen precisamente con estos temas sociales, económicos y ambientales, porque bastantes problemas tenemos. Los campesinos de Santander saben muy bien que la promesa hecha esta semana en Berlín es imposible de cumplir. El tiempo se acabó.
Primero, porque el pronunciamiento de los ministros debe ser al contrario, es decir, se debe reconocer que la prohibición está consignada en el actual Plan de Desarrollo 2010-2014 del presidente Santos, y que solamente el nuevo Plan de Desarrollo 2014-2018 del nuevo presidente lo podrá modificar. Es decir, en tres meses. Ministros, ¿ustedes hablaban del actual o del nuevo Plan de Desarrollo?
Segundo, decir que la norma que reglamentaba el mapa del páramo de Santurbán a escala 1:25.000 y que lo ampliaba no existe, también es verdad. Los campesinos de Berlín siempre han podido cultivar la cebolla tranquilamente en el páramo, y lo mismo han hecho los mineros con la explotación del oro en Vetas y California, porque nunca ha existido un mapa a 1:25.000 que lo prohíba.
En este sentido, un consejo que les doy a los candidatos a la Presidencia de la República es no mezclar en su nuevo plan de desarrollo las peras con los bananos. El conflicto ambiental y minero que actualmente tenemos en la delimitación de los páramos en Colombia es por eso.
Veamos el ejemplo: La ley por medio de la cual se expidió el Plan Nacional de Desarrollo, 2010-2014 del Presidente Santos, en su artículo 202 dice que "Los ecosistemas de pa´ramos y humedales debera´n ser delimitados a escala 1:25.000 con base en estudios te´cnicos, econo´micos, sociales y ambientales adoptados por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial o quien haga sus veces. La delimitación será´ adoptada por dicha entidad mediante acto administrativo.
Es decir, el plan de desarrollo mezcló la delimitación de la oferta de un recurso natural con la demanda que hacen los sectores económicos de este mismo. La política y estrategia de protección y conservación de los páramos y humedales debe ser completamente diferente a la política y estrategia de desarrollo económico de los campesinos o mineros. En proceso de delimitación e identificación de estas áreas no se deben mezclar los dos tipos de intereses: oferta y demanda. Este es el origen del conflicto que esperamos cualquiera de los candidatos o candidatas a la Presidencia lo resuelva.
La lección está muy aprendida: el buen manejo del medio ambiente no debe ser un requisito más para el desarrollo del país, sino un principio, y las actividades económicas deben basar su plan de desarrollo en la real oferta y capacidad de los bienes y servicios que ofrece el territorio. En el balance de los dos estará la sostenibilidad del país. Este debe ser el compromiso para los cebolleros o para los mineros, o para cualquier colombiano que trabaja legal.
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