Un espectáculo desolador presenta el embalse de la Central hidroeléctrica de Guatapé-El Peñol por causa del descenso continuado de las aguas que han bajado demasiado con relación a su máximo nivel, dejando expuestas áreas superiores al 10 % de las 22.620 hectáreas que antes ocupaba el embalse: tierra cubierta de naturaleza muerta, donde antes del proceso de inundación hubo vegetación, taludes cuya humedad los hacen inestables y se derrumban sobre las orillas, socavones, cárcavas, residuos, escombros etc., etc., una imagen que genera incertidumbre para la inversión en infraestructura en uno de los grandes atractivos turísticos de Antioquia, porque la prioridad de EPM es vender energía.
Una obra construida hacia la década del 70 cuando no se mencionaba siquiera el tema de regalías a corporaciones y municipios y que hoy son insuficientes para contrarrestar el deterioro producido por el cambio y transformación de las tierras, antes dedicadas a otras actividades económicas.
Preocupa una amenaza de la que no estamos blindados se repita, como ocurrió en el 92, cuando los "apagones del sector eléctrico" nos dejaron en la penumbra y "paisajes dantescos" como los observados en veranos prolongados en embalses y cuencas a enormes costos ambientales y quizá no estimados en el costo de generación de energía.
Inequitativo que mientras Medellín la capital, haya recibido en el 2012 transferencias por utilidades de EPM de $2.300 millones diarios, los municipios de El peñol y Guatapé, donde tiene asiento el proyecto, hayan recibido por regalías en un año tan solo "bicocas" de $1.509 y $1.390 millones respectivamente y que además, no son de libre disposición como las de Medellín, porque la Ley 99/93 obliga a destinarlas exclusivamente a "la protección y defensa del medio ambiente y en el área del proyecto".
En una extensa carta remitida por el Gerente de Generación de Energía de EPM, solicita muy amablemente rectificar algunas imprecisiones en las que incurrí con la publicación de un artículo en este periódico bajo el título de: "Antioquia, la más inequitativa con las regiones".
Que no es Angostura el municipio que mayores transferencias recibió de EPM en el 2012 aclara, sino Amalfi por $2.426 millones y que el promedio girado a cada municipio fue de $528 millones y no de $37 millones (aclaro que El Colombiano modificó la cifra de $537 millones).
Que no debí comparar vigencias presupuestales de años diferentes, ni municipios de categorías y poblaciones heterogéneas; esto es, las de los municipios y del 2010, con el de Medellín del 2012, tiene razón, (pero reciente información de la Contralora Departamental, el presupuesto inicial promedio del 97 % de los municipios para el 2012 fue de $13.033 millones y es poca la diferencia con la cifra mencionada de $11.000 millones).
Reitero que la intención del artículo era destacar que no todo lo legal resulta justo y que la deuda social de EPM para con Antioquia aún está por pagar a municipios, territorios y cuencas hidrográficas donde se "almacenan los aguaceros", porque los 51, apenas recibieron en el 2012, un total de $ 27.408 millones en regalías (EPM tiene otra cifra: $26.918 millones), mientras la ciudad de Medellín recibió como porcentaje de las utilidades generadas por venta de energía, "una cocada de $ 839.841 millones"; dicho en otras palabras, con menos de lo transferido a Medellín en doce días, se pagaron las regalías de 51 municipios de Antioquia.
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