El termómetro anual del comportamiento de la economía china es la fiesta de colores y de luces que se arma en todo el país para festejar el paso de un año a otro, lo que tuvo lugar el domingo 10 de febrero, cuando feneció el año del dragón dándole paso al año de la serpiente.
Los fuegos artificiales son la mejor manera de descifrar cuánto entusiasmo y cuánto dinero reservan las autoridades para desearles prosperidad a los suyos para los próximos doce meses. Tratándose de que la serpiente es considerada como el animal prometedor de la bonanza, fue muy significativo que haya habido sensibles recortes en la oferta de los fuegos artificiales con los que se inicia el Festival de la Primavera.
La razón aducida por los gobernadores regionales e igualmente desde Beijing fue que se ha detectado un daño importante a la atmósfera por el lanzamiento de tanta pólvora contaminante. Pero la razón ecológica no convenció a nadie.
Los signos de austeridad que el gobierno transmitió desmentían tal preocupación por el ambiente. También el órgano regulador les pidió a los canales televisivos que su propuesta programática fuera menos espectacular que en años anteriores, lo que no es sino la corroboración oficial de que los gastos superfluos debían ser reducidos.
En el lugar de las fastuosas fiestas televisadas de antaño, los canales ofrecían videos en los que ciudadanos daban cuenta de las economías que habían realizado, evitando celebraciones gastronómicas y suprimiendo el gasto en fuegos artificiales: ¡8 dólares de ahorro por familia para la fiesta de fin de año…
El impacto de estos mensajes de austeridad y de estas políticas restrictivas se ha sentido: la venta de juegos pirotécnicos descendió 36 % con respecto del año anterior y los accidentes causados por su manipulación también se descolgaron 28 % y los incidentes de fuegos accidentales, 44 %. Pero el área de la restauración, por ejemplo, sufrió un colapso digno de mención: 60 % de las reservas para la cena del Inicio de la Primavera en todos los restaurantes fueron canceladas, generando importantes pérdidas a los establecimientos.
Las buenas noticias sobre el descenso de la contaminación, y el menor índice de accidentes no se dan de la mano con la tranquilidad que las autoridades quieren transmitir a los administrados sobre la salud de la economía y lo que está por venir. El mensaje del alto gobierno a la población en esta importantísima ocasión para la sociedad china viene a apuntalar el sentimiento de inquietud por el futuro más estrecho que se per cibe en las calles.
Xi Jing Pin, quien ocupará la presidencia en marzo, no revistió la celebración del arranque un año que debe ser de prosperidad con el ambiente festivo acostumbrado.
Más bien visitó a los constructores del metro de Beijing para agradecerles su compromiso y su trabajo por su país.
Este 2013, pues, no se presenta prometedor para la inmensa masa de chinos.
Más que esperanza, hay preocupación. Las cualidades de la serpiente podrán ser útiles en estas tensas horas: inteligencia y sagacidad, orgullo y combatividad.
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