"Hoy no es fácil transmitirles a los hijos esta tradición que llevamos en el corazón. Tenemos que protegerla".
Mientras un trío rasga las cuerdas de sus guitarras y entona desde boleros hasta música de carrilera, Orlando Grajales, un campesino de pura cepa, orgulloso de su tierra y del trabajo que plasma en silletas monumentales de 120 kilos, explica el origen de las silletas y de una tradición que enaltece a Medellín y a Antioquia.
La escena resulta común a lo largo de muchas de las fincas de las 17 veredas del corregimiento de Santa Elena, cuna del Desfile de Silleteros. Son tantas, que de hecho existen cinco corporaciones en la región en representación de estos campesinos que reciben a los turistas en sus casas de puertas abiertas.
Entre flores y relatos que buscan mantener la historia viva a través de la tradición oral, al calor de un chocolate parveado o un aguardiente con picadas, se busca que los visitantes descubran la riqueza natural, cultural, gastronómica, de alojamiento y entretenimiento que ofrece Santa Elena.
Si bien las vísperas del desfile la zona se congestiona por la avalancha de visitantes, es bueno anotar que hay una nutrida presencia de agentes de tránsito y miembros de la Policía a cargo del orden. La recomendación es estacionar en las zonas permitidas y recorrer las veredas a pie.
Plan salvaguardia
Para garantizar la permanencia de la cultura silletera el Ministerio de Cultura, la Alcaldía de Medellín y el Instituto de Estudios Regionales de la U. de A. adelantan el diagnóstico y estudio del Plan de Salvaguardia que permita declarar la tradición silletera como Patrimonio de la nación.
Así lo confirmó la antropóloga María Teresa Arcila, directora del Instituto de Estudios Regionales de la U. de A. "Uno de los aspectos más importantes es lograr que haya unidad entre los diferentes actores y la comunidad en general, para cumplir así con uno de los requisitos que exige la ley", precisó la historiadora Sonia Pineda, una de las integrantes del equipo investigativo, junto a las antropólogas Catalina Restrepo e Irene Piedrahita, el historiador Carlos Serna y dos auxiliares estudiantes de historia.
La meta es terminar el estudio, unir a la comunidad y aplicar por el decreto de declaratoria patrimonial. Entre todos se puede lograr.
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