El feliz regreso a la libertad de Pablo Emilio Moncayo es un nuevo motivo de dolor para un puñado de colombianos: los familiares del sargento viceprimero Libio José Martínez, también secuestrado en Patascoy el 21 de diciembre de 1997, quien desde hoy es la persona que más tiempo ha estado secuestrado por las Farc y el plagiado más antiguo del mundo.
Cuando la guerrilla se lo llevó, el entonces cabo del Ejército tenía 22 años, estaba recién casado y esperaba tres meses para ser padre por primera vez. Hoy ya cumplió 34 años, lleva más de la tercera parte de su vida enterrado en lo profundo de la selva del sur de Colombia, sigue enamorado de su esposa, Claudia Tulcán, y le ha aconsejado a su hijo (en pruebas de supervivencia) que sea juicioso, estudie mucho e intente ser futbolista en el Deportivo Pasto, el equipo del que son hinchas.
El mensaje lo ha recibido Johan Stiven Martínez, el niño de 11 años que estaba en el vientre de Claudia el día de la sangrienta toma a Patascoy y que sólo conoce a su padre en fotografías y videos. Allá, en el municipio de Ospina, cerca de Túquerres, en Nariño, Johan sigue clamando porque haya un acuerdo que ponga fin al larguísimo secuestro y le permita, por fin, darle a su padre al abrazo que le ha guardado toda la vida.
Ese reclamo lo ha repetido Johan Stiven ante cientos de medios de comunicación (varios internacionales); al lado de Juanes, su cantante favorito, y cada vez que tiene una oportunidad de recordarle a Colombia el drama que ha sido su vida entera.
“Nos hemos visto y escuchado, yo a él en videos, él a mi en fotos y por la radio, pero no ha estado junto a mi”, dice el pequeño.
Incluso, junto a su abuelo paterno, José Fidencio Martínez, ha seguido el ejemplo del profesor Gustavo Moncayo y también ha realizado marchas por los municipios del Nariño, siempre con la esperanza de lograr la liberación del sargento.
Pruebas de supervivencia
La última vez que ellos y el resto de sus familiares tuvieron noticias de Libio fue el 31 de agosto del año pasado, cuando en un vídeo entregado por la senadora Piedad Córdoba, el secuestrado le dijo a su hijo: “Para mí usted es la persona más importante este mundo. Cuando era niño fui buen estudiante, tuve medalla de honor, eso espero que le sirva de motivación”. A Claudia, su esposa, a la que tampoco olvida, le mandó un mensaje de amor renovado: “Le quiero decir que la amo mucho; a pesar del tiempo mi amor sigue intacto”.
La primera prueba de supervivencia que el militar dirigió a Johan fue el 9 de abril de 2003. En ella le decía que lo quería mucho y que cuidara a su mamá, pues pronto estarían juntos.