HISTÓRICO
Saulo miente para hacer reír
Por JOSÉ F. LOAIZA BRAN | Publicado el 20 de febrero de 2013
La cara de chiste que se le hace natural a Saulo García desde que era trovador y parcero en Los Marinillos, ahora cuenta la historia de las mentiras que cree indispensables en la vida. Su obra, Entrada Gratis (que gratis no es), va hasta el sábado en El Teatrico.

¿Cómo fue a parar a Estados Unidos?
"Ya llevo 12 años en Estados Unidos, aunque ahora paso el tiempo entre los dos países. Me fui para conocer otra cultura y ampliar mi público. Y con la idea de que mis hijos aprendieran inglés".

¿Aprendieron?
"Como llegaron tan niños, asimilaron muy rápido el idioma. Ahora el problema no es que aprendan inglés, sino que no pierdan el acento paisa".

¿Cree en el sueño americano?
"He hecho dos obras sobre los migrantes: El insomnio americano y La vida en los esclavos unidos. A algunos nos ha ido bien, el país tiene muchas ventajas, pero se extraña mucho el contacto con la gente, que aquí es tan jovial".

¿Cómo es el insomnio americano?
"Es la historia de los migrantes que se van apenas con el verbo to be y que creen que van a tocar el cielo con las manos y allá se encuentran con una realidad muy diferente".

¿Qué hay gratis en la vida?
"Los abrazos, las sonrisas, rascarse el oído con un kilométrico... todavía hay muchas cosas gratis, generalmente las mejores, pero en cuanto al tema comercial, gratis no hay nada".

¿De qué trata la obra?
"El símbolo del espectáculo es un asterisco, que es el que lo pone a sospechar a uno de las cosas que le ofrecen. Tiene como eje el tema de cómo no podemos vivir sin las mentiras. No son necesarias, sino indispensables, por eso se llama entrada gratis, además es la primera broma que se le hace al espectador".

¿Cuándo son indispensables las mentiras?
"Yo digo que en la política hace falta mentir, por ejemplo. ¿Usted se imagina a un político diciendo la verdad y que nadie le crea? Y en la infidelidad conyugal, en los velorios..."

¿Qué hay de divertido en un velorio?
"La cara que uno pone para que la gente vea que está triste, aunque no lo esté?"

¿Cuál ha sido el momento más difícil para hacer reír?
"Tuve una función en Boston, media hora después de que mi padre murió. Ese es el momento en que me ha tocado hacer reír con mayor dificultad".

¿Qué posibilidad hay de ver juntos a Los Marinillos?
"La ha habido siempre. Hemos hecho funciones de reencuentro. La última, la hicimos en noviembre pasado en el mismo Teatrico".