En la escuela, en el transporte, en la oficina. En el hogar lo ocupa todo: el comedor, la alcoba, la sala, la cocina... ¿Habrá un mueble más cotidiano que la silla?
Decir que solo sirven para sentarse es desconocer que, además de funcionales, las sillas son piezas con un alto valor decorativo.
En el libro La silla: arte para el uso cotidiano, editado por la Universidad Eafit, el profesor Luis Fernando Patiño cuenta cómo, desde siempre, ingenieros, arquitectos, diseñadores y hasta artistas han volcado todo su pasión y creatividad en desarrollar modelos que, sin olvidar la comodidad, sean cada vez más innovadores en sus formas, materiales y procesos de fabricación. Por eso, dice, detrás de cada silla hay una historia.
Para todos los gustos y estilos, así se dejan ver en las vitrinas de la ciudad. Para los amantes de los clásicos, las réplicas de diseño abren la posibilidad de tener uno de estos modelos en casa. Una opción que despierta voces a favor y en contra.
Por su parte, un diseño más cercano y asequible proponen creadores contemporáneos como Philippe Starck, Karim Rashid o Patricia Urquiola. Objetos cotidianos con mucho encanto. Póngase cómodo y ¡tome asiento!