Este fútbol que da para todo. Hasta para hacer el oso como sucedió anoche en el estadio Atanasio Girardot en el segundo triunfo en solo quince días para los verdes en el clásico de la montaña.
De todos, el que más llamó la atención fue el del panameño Nelson Barahona. El reloj marcaba el minuto 21 y hay una falta bien cerca del área. Hasta ahí normal. Solo que Barahona desconoció que el central marcó un indirecto, que debía haber doble jugada, y cobró, enviando el balón adentro porque Pezzuti se quedó parado. Lo anormal es que Barahona saliera a celebrar. Desde luego el central decretó saque de arco, porque era lo reglamentario. ¡Qué desconocimiento el de Barahona!
El otro, el de Dorlan Pabón. Cuando iba solo rumbo al arco le dio por coger el balón, sin que hubiera bandera arriba o el árbitro pitara. Por algo José Fernando Santa le pegó a la mesa, estaba en la cabina de al lado de la de EL COLOMBIANO, ante la ingenuidad del moreno jugador.
Peor aún la del central Luis Sánchez al dar un balón a tierra cuando era una mano bien clara.
Otra, la del juez de línea de occidente, Wilmar Navarro, quien en varias jugadas bajó la banderola, después de haberla levantado y sin terminar la jugada. Ahí sí se enloqueció el técnico verde.
Tampoco fue normal ver un saque de honor comenzando el segundo tiempo como sucedió con la selección Antioquia juvenil. Insólito.
Y cómo si fuera poco las palabras del técnico Édgar Carvajal, al decir que salía orgulloso después de una derrota.
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