En la ficha amarillenta que guardan en la Dimayor como un tesoro, aparece un Radamel Falcao con apenas trece años, corbata mal arreglada y cara de niño. El hoy goleador colchonero arrancó como un integrante de Lanceros de la Primera B.
El hijo del zaguero central que lleva su mismo nombre, asistente técnico de ese tiempo, fue el primero que instó a poner a su hijo, igual que el exfutbolista brasileño, a jugar en el ascenso pese a sus 13 años. El sábado 28 de agosto de 1999, con el 9 en su camiseta, saltó a la cancha al minuto 50 de partido ante Deportivo Pereira en lugar de Andrey Molina .
Con Lanceros jugó seis partidos y luego se fue para las divisiones menores del River Plate, elenco en el que debutó bajo el cobijo de Reinaldo Carlos Merlo . Después, el camino del goleador se hizo conocido. Hasta ahora, en cada partido, el Tigre reescribe su historia.
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