“Yo el día de descanso lo paso trabajando”, dice Sergio González, uno de los auxiliares del EPM-Une. La jornada de receso de la Vuelta a Colombia, día de trabajo para muchos. Mecánicos, asistentes, entrenadores y hasta los mismos ciclistas no paran, pese a que el lunes 17 no tuvo recorrido en bicicleta.
El día que no hay etapa es uno de los más atareados para los mecánicos y masajitas. Ellos deben hacer la recuperación, tanto de los deportistas como de las bicicletas. Los mecánicos deben hacer un mantenimiento a cada una de las bicicletas, empezando por lavado, aceitado y reparación de todos los elementos de las bicicletas.
En otro costado, los masajistas trabajan sobre los ciclistas. Aprovechando que pueden hacerlo con tiempo, y sin el estrés de las carreras ni los traslados, es un punto importante del día. “El masaje es una herramienta de recuperación. En el día de descanso se les hace un masaje relajante, para que ellos se sientan como en ceros”, anota Rubén Darío Vélez, masajista del Orgullo Antioqueño.
Los ciclistas salen a rodar entre una y dos horas por la zonas cercanas, sin abusar de la altura, pero tratando de mantener un ritmo. “Si te dedicas solo al descanso, las piernas quedan duras, por eso hay que mantener el ritmo y salir a pedalear”, comenta el pedalista cundinamarqués Óscar Pachón. En la mañana, los pedalistas salen a rodar unos cuantos kilómetros. La tarde la tienen libre, aunque contrlada. “Puede ser un cine, que no agota y que lo hace desprenderse de la realidad ciclística por un rato” comentó Alex Cano, quinto en la general.
La carrera no tuvo kilómetros en la jornada, pero sí mucho trabajo.