Juan José Barroso Betín tenía tres meses y era oriundo de Nechí, en el Bajo Cauca antioqueño. Murió en Montería tras sufrir un paro cardíaco mientras esperaba una remisión médica que no llegó a tiempo.
Su caso, que durante semanas estuvo en el centro del debate sobre las fallas del sistema de salud en las regiones periféricas del país, terminó el 28 de septiembre con la peor noticia posible para su familia y con una reacción furiosa del gobernador de Antioquia.
”Toda la responsabilidad le cabe a la EPS. Fue absolutamente negligente. Nosotros hicimos todo lo que pudimos. La EPS fue tremenda y dolorosamente negligente en este caso, con un desenlace muy triste y fatal”, afirmó el gobernador Andrés Julián Rendón.
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Una semana de alarmas ignoradas
Todo comenzó con síntomas de gripa. Juan José ingresó a la Clínica Materno Infantil Casa del Niño en Montería, donde su condición fue empeorando hasta derivar en una infección respiratoria severa que comprometió corazón, pulmones y riñones.
Los médicos determinaron que necesitaba atención de mayor complejidad —específicamente, una institución con disponibilidad de terapia de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), un soporte vital avanzado para pacientes con falla grave de corazón y pulmones— pero el traslado nunca se materializó.
El 20 de septiembre, cuando el bebé llevaba nueve días hospitalizado y doce esperando la remisión, el gobernador Rendón hizo pública la denuncia contra Coosalud. “Juan José lleva nueve días esperando una remisión de Coosalud mientras su estado de salud se deteriora. Por esta negligencia, se perdieron días valiosos para que el bebé pueda recuperarse”, escribió en su cuenta de X. Ese mismo día anunció que la Gobernación había acudido a la Superintendencia Nacional de Salud, que intervino y logró la aceptación del menor en una institución de Bogotá.
Pero el traslado nunca se concretó. El centro hospitalario en Montería confirmó después que la autorización llegó tarde y que el estado del bebé ya no permitía el desplazamiento. Juan José murió días después, en paro cardíaco, en la misma clínica donde había permanecido semanas.
La respuesta de Coosalud
Ante las acusaciones, Coosalud emitió un comunicado en el que aseguró haber iniciado las gestiones el 11 de septiembre para encontrar una institución con las capacidades requeridas.
La EPS argumentó que el estado crítico del menor convertía cualquier traslado en un procedimiento de alto riesgo para su vida, y que por eso el equipo médico de la Clínica Casa del Niño mantenía una evaluación permanente de su evolución antes de autorizar el desplazamiento.
La clínica, por su parte, respaldó esa versión: señaló que el traslado de un paciente en estado crítico no depende únicamente de que otra institución acepte recibirlo, sino de que las condiciones clínicas lo permitan.
”El traslado de un paciente en estado crítico no depende únicamente de la aceptación por parte de otra institución: requiere que su condición clínica permita realizarlo”, aclaró el centro asistencial en un comunicado.
La secretaria de Salud de Antioquia, Alma Solano, fue más cauta que el gobernador pero igualmente crítica: “En el acompañamiento que realizamos encontramos posibles situaciones de fallas en el proceso de remisión del niño. Estamos a la espera de las acciones que la Superintendencia tenga a bien realizar con la EPS”.
Un caso que no es aislado
Es de público conocimiento el grave estado del sistema hospitalario de Antioquia, y del país, por cuenta de la grave crisis financiera que manejan las EPS.
Coosalud ha enfrentado en los últimos meses una acumulación de cuestionamientos en Antioquia: al menos 40 hospitales públicos del departamento han amenazado con suspender servicios a sus afiliados por deudas millonarias sin pagar, y el Hospital La María de Medellín ya tomó esa decisión. Más de 400.000 pacientes de la EPS en Antioquia han estado en riesgo de quedar sin servicios ambulatorios.
El padre del bebé, Juan Carlos Barroso Delgado, confirmó la muerte de su hijo y le dijo al Sistema Informativo Teleantioquia que recibieron información sobre la aceptación en una institución especializada, pero que el traslado aéreo que debía llevarlo nunca llegó.
Hasta el cierre de esta nota, Coosalud no había respondido a las consultas de los medios sobre el desenlace del caso, y la Superintendencia Nacional de Salud tampoco se había pronunciado oficialmente.
La pregunta que queda abierta sobre si la muerte fue consecuencia de negligencia de la EPS o del estado grave de salud que impedía el traslado es la que deberán responder ahora los organismos de control.
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Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Qué requería el bebé de Nechí para salvar su vida?
- El menor necesitaba ser trasladado a una institución de alta complejidad dotada con equipo de
terapia ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un soporte vital avanzado para fallas graves en corazón y pulmones.
- ¿Qué dijo el gobernador de Antioquia sobre la actuación de Coosalud?
- Andrés Julián Rendón afirmó que la responsabilidad recae en la EPS por haber sido “tremenda y dolorosamente negligente”, señalando que se perdieron días valiosos de atención mientras el estado de salud del menor se deterioraba.
- ¿Por qué Coosalud afirma que no fue posible trasladar al menor?
- Coosalud y la Clínica Casa del Niño manifestaron que, aunque se buscó el cupo desde el 11 de septiembre, la gravedad e inestabilidad del bebé hacían que cualquier desplazamiento resultara en un procedimiento de altísimo riesgo para su vida.