Javier Díaz, presidente saliente de Analdex, ha guiado por cerca de 30 años a Analdex y recientemente anunció su retiro. El líder gremial habló en profundidad sobre las razones de su renuncia, aclaró rumores y habló sobre nuevas propuestas para su futuro.
Tras las recientes tensiones del Gobierno de Abelardo de la Espriella con algunos gremios, habló de la autonomía de los gremios, la relación de estas organizaciones con el Gobierno y las dificultades financieras que atraviesan las empresas exportadoras.
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Después de casi 30 años al frente del gremio de los exportadores, ¿cuál fue la enseñanza más grande que le dejó su paso por Analdex?
“Hay muchas cosas, pero particularmente aprendí que el comercio exterior es de doble vía. Nacimos como la Asociación Nacional de Exportadores, pero rápidamente me di cuenta de que el comercio exterior funciona en ambas direcciones y que uno estaba utilizando un solo canal, no toda la infraestructura que se requería.
Entonces, les dimos cabida a los importadores y a las empresas de logística. De esa manera, nos convertimos en un gremio de comercio exterior, no solamente de exportaciones. Creo que eso ha sido exitoso. Hoy tenemos un número importante de empresas exportadoras, pero también de empresas importadoras, de logística y de servicios al comercio exterior.
Cerramos ese círculo y eso ha sido muy positivo. Nos permite trabajar de manera integral en toda la cadena y en la competitividad del sector. Creo que buena parte del trabajo ha estado alrededor de eso.
También está la construcción del gremio, porque hacer gremio no es fácil en Colombia. Culturalmente, los colombianos somos muy individualistas. No nos gusta asociarnos ni trabajar en equipo. Construir un gremio en el que la gente se vincule, colabore y desarrolle economías colaborativas implica todo un cambio cultural que toma mucho tiempo”.
¿Qué va a hacer ahora? ¿Tiene algún proyecto en mente?
“Ya tengo 70 años y quiero tomar las cosas con más calma. Quiero descansar profundamente y dedicarme a lo que me gusta, que es el senderismo, caminar, subir montañas y visitar paisajes.
Con todas las responsabilidades y la agenda que uno tiene, no logra escaparse. Colombia tiene unos paisajes y unos paisajes maravillosos que uno quisiera recorrer caminando.
Claro, uno no se escapa del tema del comercio exterior y alrededor de él también habrá tareas. Hay gente que quiere que la ayude en una junta directiva y otra que me ha pedido asesoría.
Estoy mirando y no he tomado ninguna decisión sobre lo que voy a hacer. Me han presentado algunas propuestas desde que la gente se enteró de que estaba en este proceso de retiro, pero no he decidido.
También quiero compartir más con mi familia, con mis hijos, y mucho más con mi mamá, que todavía está viva y lúcida”.
¿Ya tiene definido en qué junta directiva podría participar?
“No. Hay gente que quiere que los ayude participando en una empresa cuya misión es llevar pequeñas y medianas empresas al mercado de Estados Unidos. Todavía no he tomado una decisión sobre lo que voy a hacer, así que no quiero dar nombres porque no lo he concretado”.
¿A qué se debe su renuncia?
“Es un tema que yo le había planteado a la junta desde hace dos años. Hace dos años le dije a la junta: ‘Bueno, yo ya me pensioné, me quiero ir’. En ese momento me respondieron que todavía estaba muy activo y me pidieron que los acompañara un año más. Me quedé un año más y después me dijeron que me quedara hasta que terminara el gobierno de Petro, que esperara a que arrancara el nuevo Gobierno y que entonces me podía ir.
Cuando terminó el congreso de los exportadores en Cartagena (septiembre), nos reunimos y les dije: ‘Bueno, ya van dos aplazamientos de mi vida. Yo no quiero un tercero; quiero que decidamos esto de manera inmediata’.
Me dieron la razón. Me dijeron que llevaba 30 años al frente de la organización, que ya estaba pensionado y que me habían retenido dos años más de lo que yo quería. Consideraron que ya era suficiente.
Entonces, tomamos la decisión de hacer efectivo el retiro y el pasado miércoles 7 se culminó el proceso”.
¿Qué posición tiene frente a los casos de Bruce Mac Master y Carolina Soto y las voces que han defendido la autonomía gremial?
“Yo también respaldo que hay que respetar la autonomía gremial. Los empresarios tienen derecho a organizarse y creo que parte del trabajo que hemos hecho aquí durante el día a día consiste en lograr que la sociedad civil se organice y pueda participar de manera consciente y activa en todo el proceso de transformación de la sociedad y en el relacionamiento con el Gobierno.
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Eso requiere una organización de la sociedad civil. Los trabajadores se organizan en sindicatos y los empresarios se organizan en gremios. Respetar la autonomía gremial es necesario en una sociedad civilizada y democrática, porque parte del principio de respetar las diferencias. Creo que ese es uno de los activos más valiosos de la democracia: la diferencia, el pensar distinto, pero llegar a acuerdos”.
¿Qué evaluación ha hecho de la relación entre los gremios y el Gobierno?
“Realmente no hemos tenido tiempo de sentarnos tranquilamente a mirar este tema con el Consejo Gremial. Es una tarea pendiente plantearle al Gobierno unas reglas de juego que respeten la autonomía de nuestras organizaciones gremiales.
Nos interesa trabajar con el Gobierno, contribuir al desarrollo de la economía del país y de la sociedad, y poner por encima los intereses generales frente a los intereses individuales.
Creo que ahí tenemos un trabajo por hacer, pero, no hemos tenido la oportunidad de enfocarnos en estos temas. En parte, porque tampoco hemos recibido una manifestación directa por parte del Gobierno. Lo que se ha conocido ha sido más a través de las redes sociales que por otros medios.
Por eso, también hay que ver qué tan cierto es todo lo que se dice en las redes y qué corresponde a fantasía”.
En el congreso usted habló de cuatro empresas que habían quebrado por lo que denominó el “terremoto cambiario”. ¿Qué ha pasado con esas empresas? ¿Ha aumentado el número?
“No tengo cifras de cuántas empresas más se han agregado. Sé de algunas que han entrado en procesos de reorganización. Lo cierto es que hay un problema de crisis financiera en el sector de las empresas exportadoras, porque la economía no cierra.
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Los costos en pesos suben de manera extraordinaria: los costos salariales, los de transporte y los de energía. Mientras tanto, los ingresos en pesos bajan. Eso no cuadra y ha golpeado a muchas empresas”.
¿Cuál es la principal tarea que tiene el Gobierno con la economía del país en este momento?
“Creo que el tema fiscal es urgente. Si usted no resuelve ese tema, no logra resolver otros asuntos derivados de él. Todo el tema de la inflación está ligado a ese asunto fiscal.
La otra tarea es el plan de desarrollo. ¿Cuál va a ser la hoja de ruta para los próximos cuatro años? Poner en blanco y negro esa hoja de ruta a través del plan de desarrollo es fundamental, para que la sociedad entienda cuál va a ser el programa de Gobierno y cómo se va a ejecutar esa política”.
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