<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Cota 905, el barrio de Caracas en el que vive el miedo

  • Alias “El Koki” lideraba con impunidad la criminalidad en este barrio de Caracas, hasta que el pasado 7 de julio tiroteó instalaciones de la policía política del Gobierno de Nicolás Maduro, la Sebin. Un gigantesco operativo militar lo persigue ahora. FOTO Getty
    Alias “El Koki” lideraba con impunidad la criminalidad en este barrio de Caracas, hasta que el pasado 7 de julio tiroteó instalaciones de la policía política del Gobierno de Nicolás Maduro, la Sebin. Un gigantesco operativo militar lo persigue ahora. FOTO Getty
Juan Diego Quiceno Mesa | Publicado el 24 de julio de 2021

Entre el 8 y el 11 de julio un operativo policial dejó 26 muertos en esa localidad de Venezuela.

A eso suena el miedo. Al ajetreo silencioso de una huida a la madrugada. “Nos dijeron que nos fuéramos. Ya vienen”, susurran. No hay reacción. No hay respuesta. Un mutismo pasmoso se instala, de ese que seca la boca y contiene el aliento. “Nunca pensé despertarme en la mañana y tener que abandonar mi casa”, escribe. Es *Ernesto. Es Cota 905. Es el 9 de julio de 2021. Es el miedo que se impone y que grita. Es Caracas.

Atraviesa serpenteante el reguero de ranchos. Se pierde entre el anaranjado ocre del adobe. Es lo único que nació para estar allí. Cota 905 es una vía. Cota 905 es un barrio que, sin permiso a existir, invadió los alrededores de una carretera. Es una invasión sin derecho a un nombre que asumió el de la calle que lo cruza como una identidad. Más de 50.000 vidas como la de Ernesto se asentaron allí. Y desde allí han visto subir y bajar a la muerte.

“Estamos acostumbrados a ráfagas de disparos, de vez en cuando”, recuerda. Allí la violencia es la cotidianidad de un error. “Algo que pasa cuando la Policía cruza por donde no debía. Nunca como lo que sucedió”. Comenzó dos días antes. Un grupillo de hombres equipados para una guerra, con chalecos antibalas y fusiles, tomó posición la tarde del miércoles 7 de julio, allí donde inicia Cota 905. Desalojó comercios, apuntó a edificios. Y disparó.

“En venganza de un criminal aliado, denominado alias Loco Leo, herido por las autoridades, iniciaron una locura de tiroteos contra personas y sedes policiales”, detalla Luis Izquiel Bermúdez, profesor de Criminología de la Universidad Central de Venezuela, “sobreestimaron el poder de fuego que tenían y la impunidad de la que habían gozado. Están pagando hoy las consecuencias de eso. Se equivocaron atacando El Helicoide”.

Es el edificio en espiral esculpido en una monumental colina rocosa. La estampa de un futuro prometido entre 1956 y 1961, cuando se construyó sobre el dinero del petróleo que brotaba de la tierra. Primero fue un centro de exposición, luego un gigantesco comercio con hotel, tiendas de lujo y un helipuerto. Hoy, el centro de operaciones del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). “El Koki se atrevió a atacar la sede de la policía política de Nicolás Maduro”, explica Izquiel, “y eso fue la gota que rebasó el vaso”.

Guerra abierta

Lo asombroso es que se ha sobrevivido a sí mismo. El control casi absoluto de más de 20 kilómetros del suroeste de Caracas, de Cota 905 y de sus alrededores, El Cementerio y El Valle; la obediencia que más de 200 hombres le profesan; el arsenal con el que ha pausado la vida a su paso; nada de Carlos Luis Revete, alias “El Koki”, sorprende tanto como su longevidad.

Tiene 43 años. “Es una excepción del mundo criminal venezolano”, explica Fermín Mármol García, director del Instituto de Ciencias Penales, Criminalísticas y Criminología de la Universidad Santa María, de Caracas, “un hombre que ha superado la tercera década de vida no es común en las estructuras criminales”. Pavoneó sin cansancio su innato don de supervivencia.

Ordenó balaceras, secuestros y extorsiones, impuso límites a la policía. Fue a fiestas, bailó salsa, posó junto a famosos cantantes que se presentaron en los funerales de sus amigos. Desde 2015, cuando relevó en el liderato de la entonces aún “pequeña” banda de Cota 905 a Jesús Alberto Ramos Caldero, alias “El Chavo”, asesinado por las autoridades, “El Koki” ha hecho de sí mismo una exitosa empresa criminal en ascenso.

A él y a sus dos lugartenientes, Carlos Calderón, alias el Vampi, y Garbis Ochoa, alias el Garbis, se les atribuye la expansión de la banda a zonas aledañas al barrio como El Cementerio y El Valle. Ninguno de esos avances se entendería sin aquello que sucedió en 2017. Durante los últimos días de agosto de ese año la entonces presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez, (hoy vicepresidenta), visitó el territorio de “El Koki”.

Los medios reportaron sus reuniones con líderes sociales en las canchas de Cota 905. No fueron las únicas. InSight Crime, un think tank sobre crimen organizado trasnacional, señaló que Rodríguez se encontró con “El Koki”. “Se cree que llegaron a un pacto con el líder criminal”, afirma su investigación, “después de eso, se reactivó el programa de Zonas de Paz allí y se retiraron las fuerzas de seguridad”.

“Las Zonas de Paz significan un antes y un después en las realidades de las megabandas criminales de Venezuela”, explica Izquiel, “posterior a esa política fracasada de Nicolás Maduro, esas bandas se fortalecieron enormemente”. El programa comenzó a aplicarse a inicios de 2014, justo después del asesinato de la modelo y actriz, Mónica Spear, ganadora de Miss Venezuela 2004, y de su esposo, a las afueras de Caracas.

El objetivo declarado fue desmovilizar a las bandas de Caracas. José Vicente Rangel, entonces viceministro de Política Interior y Seguridad, comenzó una “gira” de 18 meses en la que se reunió con criminales de toda la ciudad.

“Supuestamente, y a cambio de la entrega de sus armas, se les iba a apoyar con créditos y programas sociales. Mientras se hacían las negociaciones, los delincuentes pidieron que el Gobierno se comprometiera a no tener presencia policial en las zonas que controlaban”, detalla Izquiel. El Estado se retiró de Cota 905 y de zonas similares en varios puntos de Caracas. “Esas pequeñas bandas criminales se aprovecharon de un plan romántico y se convirtieron en megaestructuras”, agrega Mármol. “El Koki” desplegó sus fuerzas sin temor.

“Era una especie de secreto a voces en el barrio”, recuerda Ernesto, “se sabía que los funcionarios hablaban con las bandas, negociaban. La Guardia Nacional no hacía incursiones, era como tú no te metes conmigo y yo no me meto contigo. Y así vivían”.

Dedicadas al secuestro, la extorsión y el robo de vehículos, sus mayores fuentes de financiación, las fuerzas de “El Koki” operaban a plena luz del día y en completa impunidad. Hasta su “pequeño” error de cálculo. “¿A quién se le ocurre atacar sedes policiales?”, se pregunta Mármol. El jueves 8 de julio la ministra del Interior Carmen Meléndez anunció el despliegue de la fuerza pública en Cota 905.

“Se solicita a la población evitar la circulación vehicular y peatonal. El llamamiento es a permanecer en resguardo”, dijo Meléndez en redes sociales. Una auténtica guerra se abrió paso durante tres días.

El balance, al 12 de julio, confirmaba al menos 26 muertos y más de 30 heridos, 33 capturados, la incautación de 71 vehículos y de un arsenal de 20.000 cartuchos de todos los calibres, 11 cargadores, tres lanzacohetes, 26 fusiles, cuatro subametralladoras, granadas, pistolas; la destrucción de “garitas, trincheras, búnkers”, enumeró la ministra, “un verdadero campamento paramilitar en la capital”. Poco más de dos mil funcionarios del Gobierno entraron al barrio.

¿Y ahora qué?

Desde donde se ocultaron, en la casa de un conocido, Ernesto y su familia siguieron en contacto con su barrio. “Hablábamos con algunos vecinos que se quedaron. Cuando hubo calma, volvimos”.

Hoy hay tensión. Hay patrullas que siguen subiendo y bajando por Cota 905, allanamientos y capturas. “Las calles siguen muy solas. Hay temor y una especie de incertidumbre, ¿van a capturar a ‘El Koki’? ¿Cuándo se va a ir la Policía?” se pregunta Ernesto. Y la inseguridad que, paradójicamente, crece ante la mirada de la fuerza pública.

“Muchos quizá desean que ‘El Koki’ y su banda vuelvan para que pongan orden”, se atreve a decir Ernesto, “ellos no dejaban que se robara en el barrio. Ya hay reportes de lateros o indigentes que se aprovechan del vacío de poder. Todos sabemos que la Policía se va a ir pronto”.

Durante años, el Estado venezolano dejó que su figura fuera sustituida por El Koki y su banda en Cota 905. “En buena parte de las comunidades donde estas bandas operan, hay apoyo de la población”, explica Izquiel, “son barriadas en las que impera el hambre y que los delincuentes se intentan ganar. Hay videos de ‘El Koki’ repartiendo arepas en medio de la pandemia, por ejemplo. Su negocio, además, no es asaltar a los habitantes pobres del barrio”.

Antes del operativo, la ministra Meléndez pidió confianza en las instituciones policiales. Aquel 9 de julio que Ernesto abandonó su casa, que huyó de las balaceras y de “El Koki”, también lo hizo de los policías. “Cualquier chamo que estuviese por ahí, era probable que se lo llevaran o lo mataran. Así como puede entrar a la casa un policía tranquilo, que requisa en orden, llega uno atravesado y se lleva todo de por medio, roba, golpea y desaparece. La gente de Cota no confía en las fuerzas policiales. Aquí del Estado no se espera nada”.

* Nombre cambiado por petición de la fuente.

250
son los integrantes que posiblemente llegó a tener la banda de “El Koki”
2014
comenzó a aplicarse el programa Zonas de Paz de Nicolás Maduro.
en definitiva

La dinámica criminal en este empobrecido barrio del suroeste de Caracas está atravesada por megabandas, el abandono estatal y la desconfianza en instituciones como la Policía Nacional.

Contexto de la Noticia

Protagonistas La trilogía que controla cota 905

Carlos Luis Revete
Alias “El Koki”
Nació en 1978. Según InSight Crime, su nombre salió a la luz pública en 2013, cuando fue acusado de un asesinato. Ascendió en la banda de Cota 905, hasta asumir su control completo en 2015.
Carlos Calderón
Alias “El Vampi”
Se conoce poco de él. Según medios venezolanos, antes de aliarse con Revete controlaba El Cementerio, sector aledaño a Cota 905. Al parecer, se dedica al tráfico de drogas y al secuestro.
Garbis Ochoa
Alias “El Garbis”
Según medios venezolanos, de los tres, Ochoa es el de mayor prontuario criminal. Con acusaciones de 22 homicidios y cuatro secuestros. Su línea de mando estaría al nivel de Revete en la banda.
Juan Diego Quiceno Mesa

Periodista de la Universidad de Antioquia con estudios en escritura de guión de ficción y no ficción.


Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección