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Así chuzaron a periodistas de El Salvador con software superpoderoso

Miembros del periódico El Faro contaron cómo los espiaban. Gobierno salvadoreño dice que fue hackeado.

  • El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es señalado de estar detrás de las interceptaciones a 35 ciudadanos con el software Pegasus. FOTO getty
    El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es señalado de estar detrás de las interceptaciones a 35 ciudadanos con el software Pegasus. FOTO getty
Publicado el 18 de enero de 2022

El fotoperiodista salvadoreño Victor Peña notó desde septiembre pasado que su celular se calentaba demasiado cuando lo ponía a cargar y que la cámara se activaba de forma “repentina”. Luego se daría cuenta de que no era una casualidad. Su iPhone estaba intervenido con Pegasus, un poderoso software de espionaje israelí que se usa con fines militares.

Según la empresa que ostenta la licencia de Pegasus, NSO Group, ese software está creado para la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, ha sido utilizado por varios gobiernos del mundo para espiar a opositores y defensores de Derechos Humanos.

De hecho, como Peña, otros 21 periodistas del periódico salvadoreño El Faro fueron chuzados entre septiembre y noviembre del año pasado. Así lo determinó una investigación realizada por Citizen Lab, un laboratorio de la Universidad de Toronto (Canadá) y Access Now, una ONG dedicada a investigar sobre ciberseguridad y derechos humanos.

En total la investigación encontró que 35 periodistas y miembros de la sociedad civil tenían el software espía en sus teléfonos móviles.

Peña señaló que una de las primeras periodistas que tuvo indicios de que su celular había sido objeto de una interceptación ilegal fue Julia Gavarrete, quien firmó el artículo de El Faro que denunció las actividades de espionaje.

Gavarrete, a su vez, le dijo a EL COLOMBIANO que comenzó a sospechar que algunas conversaciones que tenía con sus fuentes estaban siendo interceptadas. Mientras tanto, Peña señaló que tenían la impresión de que el Gobierno de Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, sabía de antemano qué iban a publicar en El Faro.

Bukele está en el centro de la polémica porque la firma que vende la licencia de Pegasus ha señalado que solo les vende Pegasus a Gobiernos nacionales.

Esto se debe, según Carolina Botero, directora de la fundación Karisma –especializada en seguridad digital– a que se considera que este tipo de programas son armas y, en esa medida, solo pueden ser comprados por los que ostentan el monopolio de las mismas: los estados.

“Aunque el informe no permite determinar que el gobierno es quien está detrás, es importante destacar que buena parte de la investigación arroja fechas puntuales que coinciden con procesos de investigación sobre temas de especial interés para el gobierno del presidente Bukele”, señaló Gavarrete.

Además, el informe de Citizen Lab arrojó que las infecciones con Pegasus se habían hecho de forma local, por medio de un “operador doméstico”.

De acuerdo con la experta Botero, Pegasus es un “mecanismo de control a internet de tercera generación ofensivo”. No requiere que los usuarios de los celulares hagan click en un link o que descarguen un archivo, sino que accede a su información privada e incluso tiene la capacidad de encender micrófonos y cámaras a voluntad. Eso explica por qué la cámara del celular de Peña se prendía sola.

La incomodidad de Bukele

El Faro ha publicado varias investigaciones que han levantado ampolla en el gobierno de Bukele, que se posesionó en junio de 2019.

Durante 2020, El Faro y otros medios como la revista GatoEncerrado hicieron varias investigaciones sobre “compras irregulares” que habrían hecho en el gobierno de Bukele a empresas vinculadas a funcionarios o familiares de funcionarios del gobierno. A raíz de estas denuncias, la Fiscalía de El Salvador abrió una investigación formal e incluso allanó los Ministerios de Educación, Salud y Hacienda.

Sin embargo, en mayo de 2021, la Asamblea de El Salvador aprobó una ley que les otorgaba inmunidad a los funcionarios por las compras que hicieron durante la pandemia.

Más tarde, El Faro también publicó un artículo en el cual denunciaba que el gobierno de Bukele estaba haciendo negociaciones con las tres pandillas principales de El Salvador. Además, en la investigación quedó documentado que los funcionarios habrían tratado de ocultar la evidencia de dichos diálogos.

Pese a lo incómodo que ha resultado el ejercicio periodístico para Bukele en su mandato, desde el gobierno han negado estar detrás de las interceptaciones.

Sofía Medina, la secretaria de comunicaciones de Bukele, negó cualquier uso de Pegasus. “Reitero que el Gobierno de El Salvador no tiene los recursos ni las licencias para utilizar este tipo de software”, sostuvo la funcionaria.

Además, señaló que también fueron hackeados. “Tenemos indicios de que nosotros, los funcionarios de Gobierno, también estamos siendo víctimas de ataques“, apuntó Medina.

La incertidumbre no se va

La noticia de que el gobierno de El Salvador podría estar espiando a periodistas se convirtió en un escándalo mundial, pero no removió las fibras suficientes en la opinión pública doméstica, según señaló Victor Peña.

“No hay tanto revuelo como el que hubiéramos esperado con una publicación de tal magnitud”, dijo Peña y advirtió que después de que se conocieran las actividades de espionajes el Gobierno ha hecho “propaganda” para desmeritar el trabajo periodístico.

Por su parte, Julia Gavarrete dijo que la sensación de vulnerabilidad permanece. “Aunque no sabemos si el software podría estar siendo usado en este momento, tampoco podemos pensar que ya todo ha regresado a la normalidad luego de la publicación”, aseguró.

Contexto de la Noticia

Paréntesis Falta de regulación

De acuerdo con Carolina Botero, directora de la Fundación Karisma, especializada en ciberseguridad, hace falta que los países regulen el uso de agresivas herramientas de espionaje digital como Pegasus. Si bien hay partidarios de usar estas herramientas, Botero señaló que, como prueba el caso de El Salvador, es frecuente que el Estado use este tipo de software “en contra de disidentes políticos, periodistas o defensores de derechos humanos”. En ese sentido, argumentó que “la ley debe contemplar cómo y con qué garantías y controles un Estado puede usar estas herramientas”.

Sebastián Ramírez Torres

Iba a ser médico, pero me volví periodista. Me gusta debatir y hablar mucho y de todo. Creo que la información es un patrimonio inmaterial y público.


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