Si después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 el aumento de restricciones en los visados produjo una caída histórica en el turismo hacia Estados Unidos (EE. UU.), con la medida de Donald Trump de cerrar temporalmente la entrada al país de refugiados e inmigrantes de siete países de mayoría musulmana, los efectos podrían ser aún más drásticos.
A Steven Tananbaum, experto en economía internacional del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), un centro de pensamiento norteamericano, le preocupa que no solo el turismo siga en descenso, sino que las cadenas de suministro sean interrumpidas y las empresas estadounidenses que dependen de la mano de obra extranjera queden en desventaja.
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De hecho, el experto hizo un estimado de los posibles impactos del decreto y los hallazgos fueron “sorprendentes”, según publicó en su blog del CFR. Primero, la pérdida directa de gastos debido a las restricciones a los viajes de los países musulmanes podría oscilar entre 14.000 y 30.000 millones de dólares por año, mientras la suma de efectos indirectos aumenta este rango a entre 31.000 y 66.000 millones de dólares. Entretanto, la pérdida de puestos de trabajo podría ascender a entre 50.600 y 132.000 millones de dólares.
Por ello, las cabezas de grandes empresas de EE. UU. se unieron contra el decreto, que ya ha causado fuertes caídas bursátiles.
“Para que seamos exitosos, nuestros hombres y mujeres deben reflejar la diversidad de las comunidades y de las culturas en las que operamos”, dijo Lloyd Blankfein, director general de Goldman Sachs. “No apoyamos esta decisión o cualquier otra que está en contra de los valores que mantiene la compañía”, sostuvo el director general de Ford, Mark Fields, en un comunicado. “Apple no existiría sin la inmigración”, añadió Tim Cook, máximo responsable de Apple. “Vivimos tiempos sin precedentes en los que se está poniendo en duda el sueño americano que nos obliga a posicionarnos y a no permanecer callados ante la incertidumbre que despiertan las medidas de la nueva Administración”, afirmó el CEO de Starbucks, Howard Schultz.
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