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El caso Litvinenko enturbia la imagen global de Putin y Rusia

La justicia británica ve “probable” que el actual jefe de Estado ruso conociera los planes para asesinar a uno de los principales críticos de su régimen y exagente de la KGB, que dirigió.

  • El caso Litvinenko enturbia la imagen global de Putin y Rusia
  • Los restos de Litvinenko reposan en el cementerio Highgate de la capital inglesa. Si bien es muy conocido el antagonismo que había entre el exagente y Vladimir Putin, el Kremlin siempre ha negado cualquier responsabilidad sobre su muerte. FOTO reuters
    Los restos de Litvinenko reposan en el cementerio Highgate de la capital inglesa. Si bien es muy conocido el antagonismo que había entre el exagente y Vladimir Putin, el Kremlin siempre ha negado cualquier responsabilidad sobre su muerte. FOTO reuters
22 de enero de 2016
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Las conclusiones de la investigación británica sobre la muerte de Alexander Litvinenko, exagente de la KGB, generaron un fuerte debate internacional ayer, ya que apuntan a que “probablemente”, el presidente ruso, Vladimir Putin, dio autorización para que la inteligencia de dicha nación lo asesinara en Londres, en 2006.

Para el juez Robert Owen, existe evidencia suficiente para concluir que el asesinato fue planeado desde Moscú, y muy probablemente por quien dirigió el servicio secreto ruso durante muchos años y es hoy el jefe de Estado.

Estaba comprobado que Litvinenko fue envenenado con polonio 210 (radioactivo) el 1 de noviembre de 2006, hecho que lo llevó posteriormente a morir el 23 del mismo mes. ¿Por qué el exagente resultaba incómodo para el régimen ruso?

Piedra en el zapato

Desde 1998 le daba dolores de cabeza al Kremlin, ya que comenzó a denunciar, junto a colegas suyos, que se les había ordenado el asesinato del magnate ruso Boris Berezovsky (quien también se exilió en Londres, y murió en 2013). Por estas acusaciones fue perseguido y encarcelado en marzo del 99, señalado de exceder la autoridad de su cargo.

En octubre del 2000 se esfumó de Moscú, haciendo caso omiso de la prohibición de salir de la ciudad que había en su contra. Apareció en Estambul, Turquía, de donde pronto se fue rumbo a Londres, ciudad en la que pediría asilo el 1 de noviembre.

Desde entonces, Litvinenko se convirtió en una de las principales voces mundiales contra los excesos en las políticas de Putin y del régimen ruso que perdura hasta hoy. No solo colaboró activamente con el servicio de inteligencia británico (MI-6), sino que publicó diversos escritos —en prensa o libros— en los que denunció los delitos encubiertos de Moscú.

Entre sus publicaciones se cuenta “Explotando a Rusia: La conspiración para traer de nuevo el terror de la KGB”, “Acusaciones: Trabajos secretos por Alexander Litvinenko”, “La pandilla criminal de Lubyanka”, y “Explotando a Rusia: Terror desde adentro”.

Gracias a Litvinenko, la opinión pública mundial pudo conocer la presunta estrategia del terror llevada a cabo por los servicios secretos rusos, con atentados y actos terroristas en ciudades, para favorecer la llegada al poder de Putin. Asimismo, la implicación de su régimen en el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya en 2006.

Rechazo desde Moscú

Para el juez Owen, la orden de asesinar a Litvinenko se dio desde el Servicio Federal de Seguridad ruso (sucesor de la extinta KGB), bajo el beneplácito del hoy jefe de Estado.

Según la investigación, el polonio 210 lo ingirió en un té que compró en el hotel Millenium de la capital inglesa. Owen señaló como autores del asesinato a Andréi Lugovói y Dmitri Kovtum, de ciudadanía rusa, con los que Litvinenko se reunió la tarde del 1 de noviembre de 2006.

Según Efe, apenas se conoció el dictamen de la justicia británica, el Kremlin condenó lo concluido en el caso. “En general esto se puede achacar a ese humor británico tan refinado. Este informe envenenará aun más la atmósfera de nuestras relaciones”, afirmó en rueda de prensa el portavoz del Ejecutivo ruso, Dmitri Peskov.

“Parece broma el hecho de que una investigación pública se base en datos secretos de unos servicios de inteligencia que no se nombran, y que el veredicto, que se sostiene en informaciones efímeras, emplea con asiduidad palabras como probablemente”, agregó.

Como anticipando el altercado internacional, el gobierno británico procedió inmediatamente a congelar los activos de Lugovói y Kovtum en el país, mientras que anunciaba la convocatoria del embajador ruso, Alexander Yakovenko.

Inmersa la política

Consultado por EL COLOMBIANO, Germán Sahid, internacionalista y docente de la Universidad del Rosario, consideró que hay factores políticos evidentes en este caso, desde ambos bandos. “¿Por qué sale esta noticia ahora? Hay disputas geopolíticas muy complicadas, y puede estar la intención de hacer ver a Rusia como un país que no respeta los parámetros jurídicos internacionales. Este momento coincide con las negociaciones sobre Siria”, afirmó.

“Por otra parte, esto indica que Litvinenko no solo era una amenaza para la estabilidad de Rusia, sino para el propio Putin, porque era uno de los principales críticos de su autocracia. Evidencia de algún modo que los rusos pueden pasar por alto la soberanía de otro país con el fin de garantizar sus intereses”, advirtió.

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