En este lado del mundo la palabra Botswana no dice mucho. Sabemos que es un país africano, donde se grabó la famosa comedia “Los dioses deben estar locos”; que alberga gran parte del desierto de Kalahari, donde deambulan leones y jirafas; y que su selección de fútbol jamás ha ido a un mundial. Sin embargo, en esa nación están ocurriendo cosas interesantes, que podrían mejorar ostensiblemente la atención médica de los pacientes que habitan las áreas más apartadas.
Se trata de una nueva fase del programa piloto denominado Drones for Health (Drones por la Salud), lanzado el mes pasado por la Universidad Internacional de Ciencia y Tecnología de Botswana y el Ministerio de Salud del país, el cual fue apoyado y reconocido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) como un proyecto “que puede salvar muchas vidas” (ver recuadro).
El programa está en etapa experimental y su propósito es utilizar las aeronaves no tripuladas para llevarles medicamentos a las madres gestantes que viven...