El hambre creció en 2017 por tercer año consecutivo, hasta afectar a 821 millones de personas en todo el mundo, lo que supone un regreso a niveles de 2010 por factores entre los que destaca la variabilidad del clima, según la ONU. varias agencias de Naciones Unidas presentaron hoy en Roma su informe sobre el estado global de la seguridad alimentaria y la nutrición, que constata que uno de cada nueve individuos sufre hambre.
Los datos reflejan un aumento progresivo del número de personas afectadas por la subalimentación (carencia crónica de alimentos) desde 2015 y, según las últimas proyecciones, el incremento en casi 17 millones de hambrientos entre 2016 y 2017. El director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, precisó en una conferencia de prensa que esta nueva edición se centra en el impacto de la variabilidad del clima y la exposición a fenómenos climáticos extremos más complejos, frecuentes e intensos.