<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

Italia, en incertidumbre después de las elecciones

El movimiento independiente M5E fue la fuerza más votada según datos provisionales, pero la derecha reforzó su presencia.

  • La postal de estas elecciones fue cuando el polémico exmandatario Berlusconi fue increpado por una activista de Femen. FOTO EFE
    La postal de estas elecciones fue cuando el polémico exmandatario Berlusconi fue increpado por una activista de Femen. FOTO EFE
05 de marzo de 2018
bookmark

Los ciudadanos italianos disputaron ayer mucho más que una conformación de gobierno. Italia es el último gran país fundador de la Unión Europea, que se jugó en ésta última contienda su futura relación con ella. Dos caminos: la moderación liberal de Merkel-Macron o el populismo de Trump-Orban.

El Movimiento 5 Estrellas (M5E) habría ganado las elecciones generales en Italia. Lo que parece seguro, a falta de datos oficiales, es que nadie va a estar en condiciones de formar gobierno. Este escenario, sin que ninguno de los partidos alcance el 40 % que marca la nueva ley electoral, impone el bloqueo en Italia.

El país se debatió entre el desenfado del M5E, que supo canalizar las preocupaciones por la inestabilidad de la política y la ola de desocupación juvenil. Y frente a ellos, la coalición de derechas liderada por Silvio Berlusconi, movimiento mejor posicionado para alcanzar la mayoría gracias al empuje de la Liga del Norte de Matteo Salvini, con un duro discurso contra inmigrantes.

La jornada transcurrió con tranquilidad pese a las complicaciones por el nuevo sistema electoral llamado Rosatellum. Este trajo consigo filas y caos en algunos puntos del país. La baja participación nunca ha sido una de las principales características del electorado italiano, más bien proclive al compromiso político. En Italia, la participación nunca bajó del 90%, pero ayer no superó el 75%.

El panorama italiano es de los más complejos de las últimas décadas. Los analistas, como Aldo Giannuli, hablan de una verdadera crisis del sistema. Tras el fracaso en diciembre de 2016, de la reforma constitucional propuesta por Matteo Renzi “Italia es un partido de fútbol con cuatro equipos donde todos juegan contra todos. Y la gente está realmente cansada. Está a punto de dejar de creer en política”.

Frente a la falta de líderes políticos creíbles, los casos de corrupción y la generalizada sensación de que, gobierne quien gobierne, todo seguirá igual, harán posible que más de un italiano siga votando, pero “tapándose la nariz”, tal y como sugería en su día el escritor Indro Montanelli. “El país seguirá siendo la tercera economía de la eurozona. Eso no cambiará tras los comicios”, comenta el profesor de Economía Ruggero Bertelli.

De confirmarse estos resultados, cualquier escenario requerirá de pactos para formar gobierno, rompiendo los compromisos prefijados. De este modo cobra más fuerza la hipótesis que se venía manejando como la más probable: la continuidad del primer ministro, Paolo Gentiloni.

Te puede interesar

El empleo que busca está a un clic

Las más leídas

Te recomendamos

Regístrate al newsletter

Acepto el tratamiento y uso del dato Personal por parte del Grupo EL COLOMBIANO*