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Líderes mundiales rechazan la acción del presidente norteamericano y expresan alarma por la violencia. Esto pasaría en esa región del mundo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a actuar de espaldas al clamor mundial. Ayer oficializó que la Embajada de su país se trasladará de Tel Aviv a Jerusalén, reconociéndola como la capital de Israel.
Esto implica -sin duda- que se recrudecerá la violencia en Medio Oriente, aunque Trump amparó su decisión en que debía ser tomada desde “hace mucho tiempo”.
Las reacciones contrarias no esperaron y llegaron desde el secretario general de la ONU, António Guterres, quien indicó que “el estatus de Jerusalén debe ser resuelto en negociaciones directas entre Israel y Palestina”, hasta el Papa Francisco, quien en la mañana de ayer manifestó su preocupación por la alteración del statuo quo de la ciudad santa.
Aunque la jugada de Trump deja un precedente histórico, la primera nación que ubicó su embajada en Jerusalén fue Costa Rica, en 1982, pero la trasladó a Tel Aviv en 2006, tras la molestia del mundo árabe.
Como se esperaba, el presidente palestino, Mahmud Abbas, rechazó el anuncio...