Trump mordió el anzuelo y está cerca de ahogarse fuera de las aguas políticas. Tocó un tema sagrado para el pueblo de EE. UU: el honor de sus caídos en combate. Respondió sin contemplaciones a los padres musulmanes del soldado estadounidense Humayun Khan, muerto en Irak, y aún no logra salir de una controversia que incluye el rechazo de amplios sectores de su propio partido.
“Él (Khizr Khan, el padre) parece un buen tipo, pero si uno mira a su esposa, ella estaba allí y no tenía nada que decir, tal vez no se le permitió decir nada”, dijo el domingo el magnate en una entrevista a ABC, en referencia a que por ser mujer no la dejó hablar su marido musulmán durante la Convención Demócrata.
Hecatombe republicana
Ghazala, la madre del soldado, publicó una columna en The Washington Post en la que explicó que aunque su esposo le preguntó si quería hablar en la convención, ella se negó porque sentía que no podría. “¿Qué madre podría? Donald Trump tiene hijos a los que ama. ¿Realmente tiene que preguntarse por qué yo no hablé?”, escribió.
La indignación de la madre pronto se tradujo en el rechazo de la sociedad e, incluso, del propio Partido Republicano, a pesar de sus penosos esfuerzos por mostrar unidad.
“No puedo enfatizar tanto como quisiera cuán en desacuerdo estoy con Trump por sus declaraciones. Espero que los americanos entiendan que aquellas palabras no representan al Partido Republicano”, dijo el senador John McCain.
Ayer el rifirrafe en la bancada escaló, tras la negativa del magnate —en una entrevista a The Washington Post— a apoyar las aspiraciones de McCain para el Senado ni de Paul Ryan para la Cámara, ambos referentes conservadores.
De inmediato el presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, reaccionó con enfado e incertidumbre por las consecuencias que tendría esta crisis para el partido, según informaron los principales medios del país, citando fuentes cercanas.
¿Qué tanto se verá afectada la aspiración presidencial de Trump por una polémica que tiene en la división a su propia bancada? En diálogo con EL COLOMBIANO, Geoffrey Skelley, politólogo y docente de la Universidad de Virginia, consideró que “a menos que el magnate cambie su estrategia comunicativa, y busque consensos con líderes republicanos, su chance de remontar en las elecciones son mínimos. No hay duda de que no es bueno para su campaña meterse en peleas”.
“Él necesita el apoyo de todos los republicanos, y si no lo logra es muy difícil que gane. A Romney lo apoyaba el 93% de los republicanos en las elecciones de 2012, y perdió. Trump debe estar muy por encima de esa cifra para tener alguna posibilidad. Pero así no lo logrará”, agregó.
Por último, figuras del partido como la empresaria Meg Whitman —una de sus principales financiadoras—, expresaron ayer en redes su apoyo a Hillary Clinton frente a “una amenaza autoritaria para la nación”, como Trump. Para Skelley y otros expertos, lo de Whitman es un aviso de cómo la candidata demócrata podría derrotar a su rival.