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Las calles de Táchira estuvieron desoladas. Pocas personas cruzaron a Colombia. La mayoría no le cree al régimen.
En las calles y avenidas del estado fronterizo de Táchira no se sentía el rigor de “una fiesta electoral”, como lo anunció la presidenta del CNE, Tibisay Lucena.
Al contrario, un ambiente lúgubre y aterrador impregnaba el escenario. Desolación era lo que reinaba y escasa afluencia de votantes en la mayoría de los centros electorales habilitados.
De más de diez centros visitados en Táchira por EL COLOMBIANO, solo uno mostró un número representativo de personas haciendo fila afuera.
La mayoría de quienes acudieron a votar eran personas de la tercera edad y empleados públicos que, según denuncias, eran sacados a la fuerza de sus hogares para dar el voto.
“Grupos de civiles armados llegaban a buscar a los trabajadores del Estado en sus casas y los obligaban a salir. Con listas en mano, chequeaban a quienes habían asistido”, denunció el alcalde Jorge Galeano del municipio Independencia.
Los fuertes enfrentamientos entre los grupos de resistencia y funcionarios de seguridad del Estado se han convertido...