En medio de los libros, los talleres y las conversaciones triviales, las bibliotecas públicas de Medellín se han convertido en algo más que espacios culturales: para muchas mujeres son también lugares seguros donde encontrar apoyo, orientación y redes de cuidado frente a situaciones de violencia o vulnerabilidad.
Según datos de la Alcaldía, entre 2024 y 2025 el sistema recibió en promedio 4,47 millones de visitantes al año, de los cuales el 57,26% fueron mujeres. Solo en 2025, 2,7 millones de mujeres participaron en actividades, servicios y programas de las bibliotecas públicas de la ciudad.
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Estas cifras muestran cómo las bibliotecas se han convertido en espacios clave para la participación y el acompañamiento hacia ellas.
“Los parques biblioteca representan más que un lugar de lectura, se han convertido en espacios donde la literatura es un refugio para sobrellevar la violencia dentro del hogar, las agresiones o el abuso”, indicó María Victoria Loaiza, docente que ha participado en estos espacios.
Más allá de la lectura
El Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, integrado por 26 bibliotecas y la Biblioteca Pública Piloto, ofrece una programación que va más allá del acceso a los libros. Talleres de salud mental, educación financiera, clubes de lectura y programas comunitarios buscan fortalecer la autonomía, la convivencia y el bienestar de las mujeres.
Una de las apuestas recientes es el programa de educación financiera “Para que te rinda”, que busca entregar herramientas para mejorar la autonomía económica, aprender a administrar gastos y planear presupuestos familiares.
A esto se suman iniciativas de salud mental como “Estamos juntos en esto”, una programación cultural que promueve espacios de conversación sobre emociones, relaciones interpersonales y bienestar, con un enfoque importante en las mujeres.
Dentro de la estrategia distrital Círculos de Cuidado, liderada por la Secretaría de las Mujeres, las bibliotecas también actúan como sedes para actividades dirigidas a mujeres cuidadoras.
Actualmente, dos de estos espacios funcionan en el Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave y en el Parque Biblioteca Fernando Botero, donde se desarrollan talleres de bienestar, descanso, salud mental y fortalecimiento de la autonomía económica.
Literatura para hablar de la vida
Otro de los pilares del trabajo de las bibliotecas son los clubes de lectura enfocados en experiencias femeninas. En estos espacios, la literatura se convierte en una herramienta para reflexionar sobre la vida, la identidad y las relaciones. Ejemplo de ello es el club “¡Dinamitas! Mujeres que leen mujeres”, del Parque Biblioteca San Antonio de Prado, donde las participantes leen obras escritas por mujeres y abordan temas como la diversidad, la rabia, el deseo o la vergüenza desde perspectivas contemporáneas.
En la Biblioteca Popular Nº 2, el club “Entre hilos y letras” combina lectura con prácticas manuales como el tejido, creando un espacio de encuentro entre mujeres jóvenes, adultas y mayores para compartir historias, memorias del barrio y experiencias personales.
Por su parte, el Parque Biblioteca 12 de Octubre desarrolla el club “Las Moiras Tejedoras”, donde la lectura se mezcla con la reflexión sobre feminismo, memoria, emociones y salud mental. Mientras tanto, en el Parque Biblioteca Nuevo Occidente Lusitania, el club “Sibilas literarias” promueve conversaciones sobre roles de género, consentimiento, sororidad y feminismo a partir de obras literarias y experiencias cotidianas.
Capacitación para gestores
Las bibliotecas también se están fortaleciendo como entornos protectores frente a las violencias. A través de la estrategia Tejiendo Hogares, la Alcaldía de Medellín capacitó recientemente a 270 gestores y personal administrativo de cinco parques biblioteca en prevención de violencias sexuales y activación de rutas de atención.
Para el subsecretario de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio de Medellín, Robinson Meneses, la formación incluyó herramientas para identificar señales de alerta y activar correctamente las rutas institucionales de atención a víctimas.
“Entre esas herramientas tenemos una que denominamos el ‘violentómetro’, que es una estrategia que permite identificar situaciones de violencia de género y activar acciones de prevención y acompañamiento con la Secretaría de Mujeres y la Secretaría de Salud. Por ejemplo, cuando se detecta una situación de riesgo, nuestro personal bibliotecario orienta a las usuarias hacia las rutas institucionales de atención, como la ruta del Código Violeta”, explicó.
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El liderazgo femenino también se refleja en los procesos de creación literaria impulsados desde la ciudad. Desde 2016, el 70% de los estímulos a la creación literaria otorgados por la Alcaldía de Medellín han sido para mujeres.
Solo en el último año, los proyectos apoyados por la Convocatoria de Fomento y Estímulos al Arte y la Cultura impactaron a 2.391 ciudadanas, mientras que las mujeres representan el 72% de quienes participan en los espacios del Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad.
Además, constituyen el 56% de las participantes en clubes de lectura y el 52% en talleres de escritura dentro del sistema de bibliotecas.
Con sedes en comunas y corregimientos de Medellín, estos espacios se han convertido en puntos de encuentro para diferentes poblaciones, desde migrantes hasta madres cuidadoras o mujeres que buscan acompañamiento.