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“Ojalá la no unanimidad le permita al rector reflexionar sobre lo que no va bien en la U. de A.”: Jaime Restrepo

El exrector y miembro del consejo superior que no optó por reelegir a John Jairo Arboleda explica su voto y habla de lo que va mal en el alma máter.

  • Jaime Restrepo Cuartas, de 79 años, es el representante de los exrectores en el Consejo Superior de la U. de A. FOTO: EL COLOMBIANO
    Jaime Restrepo Cuartas, de 79 años, es el representante de los exrectores en el Consejo Superior de la U. de A. FOTO: EL COLOMBIANO
03 de abril de 2024
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La elección de John Jairo Arboleda para un tercer periodo como rector de la Universidad de Antioquia fue interpretada por algunos como la victoria del bando del presidente Gustavo Petro sobre el del gobernador Andrés Julián Rendón, quien apoyó a otra candidata y no ha ocultado su insatisfacción con lo decidido por el Consejo Superior Universitario en la tarde de este martes.

Arboleda le ganó por 6 votos contra 2 a Natalia Gaviria, la aspirante (entre 10 que hubo en total) que obtuvo no solo el respaldo de Rendón sino del representante de los exrectores, Jaime Restrepo Cuartas, quien defiende que el suyo no fue un voto con tinte político sino pensando en lo que fuera mejor para el alma máter antioqueña. Además, lanzó sus críticas sobre lo que no anda bien en la U. de A.

El voto no fue tan público, pero es muy fácil adivinar por quién votó usted.

“Yo estuve con Natalia Gaviria. Esta vez fue una votación abierta, no fue secreto y por tanto es conocido claramente que el sector más tradicional voto por la continuidad de John Jairo Arboleda. Nosotros queríamos hacer una renovación y además nombrar a una mujer. La Universidad de Antioquia en 220 años no ha tenido nunca una mujer como rectora y yo creo que es el momento de mirar la potencialidad de las mujeres también en la Universidad de Antioquia”.

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¿Pero es un tema de paridad de géneros o simplemente de divergencias políticas del plano nacional y regional?

“Estamos hablando de una persona que reúna las condiciones para ser rector de la Universidad de Antioquia. No estamos en los tiempos en los cuales el Gobernador nombraba el rector y ese era un tema muy político, ahora el tema es académico. ¿Qué personas reúnen los requisitos que requiere hoy en día un rector en la Universidad? Tener la formación del más alto nivel, porque una universidad que tiene el 70% de los profesores con doctorado no debería tener un rector sin doctorado; una universidad que se comporta ya como una universidad de ámbito internacional no puede tener un rector que no hable por lo menos dos idiomas. Entonces a mí me parece que las características para ser rector de la Universidad de Antioquia en este momento deberían ser mucho más altas de lo que actualmente son, y hay un conformismo con lo tradicional”.

¿Cómo se expresa ese conformismo?

“Hoy esta, siendo supuestamente la segunda universidad más pública más importante del país, es una universidad a la que cada vez le va más mal en las pruebas Saber Pro. Y la razón es muy sencilla: los profesores de tiempo completo no son los que hacen la docencia, sino los profesores de cátedra, que obviamente son personas de alto nivel, pero que no tienen el mismo sentido de pertenencia ni el mismo compromiso. Los profesores de tiempo completo están dedicados a buscar más recursos en extensión y en investigación, y ahí están conformes porque tienen salarios de muy alto nivel. Salarios que se los dan las publicaciones en revistas internacionales o en revistas nacionales indexadas. Los puntajes del Decreto 1279 le dan puntajes al profesorado en la universidad para toda la vida, es decir que un profesor que publique un artículo tiene la posibilidad de recibir un ingreso adicional y ese estímulo no es por uno ni por dos, ni por cinco años, se le da por toda la vida. Los profesores están aumentando su salario de una manera desmesurada con los carruseles de investigación que existen”.

Pero eso no solo pasa en la U. de A., y tampoco es del manejo del rector.

“Pasa en todas las universidades públicas, pero la universidad debe poner condiciones porque es autónoma en el establecimiento de sus reglamentos y en la definición de sus parámetros y de sus criterios; luego, si la universidad es exigente, los profesores se comportan en ese sentido, pero si es laxa permite que eso ocurra”.

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¿Y eso es lo que está pasando, la universidad está siendo laxa?

“A mí sí me parece, a mí me parece que la universidad ha llegado a un estado de laxitud muy grande donde se permite todo”.

¿Pero es un proceso que viene con Arboleda o de antes?

“No, viene desde atrás, por supuesto. Es que el Decreto 1279, que ha cambiado de número porque lo reforman, mantiene unas garantías para los profesores de las universidades públicas que hacen inviable a la universidad; es decir, una universidad que tiene profesores que se ganan 40, 50 o 60 millones de pesos no es viable en Colombia. Ese es un tema, por supuesto, del Gobierno Nacional, pero al que no le paran bolas y por eso la universidad pública del país está entrando en una crisis financiera muy grave”.

¿Cuál es la situación específica de la U. de A.?

“La crisis financiera de la Universidad de Antioquia es muy grave, si se habla de $353.000 millones de desfase, que tendrá que buscar cómo los consigue la situación es muy delicada”.

Usted hablaba de las facultades que debe tener un rector. ¿Quiere decir que John Jairo Arboleda no las tiene?

“Yo saqué un decálogo de las condiciones que debería tener un rector en la Universidad de Antioquia y por eso me permití escoger una persona que cumplía esas características. No es que Jaime Restrepo esté contra el rector, lo que quería y por eso di mi voto por una persona diferente, no por condiciones políticas, como insinuaste ahora; no es un tema político entre el Gobierno Nacional y el Gobierno Departamental, como quieren hacerlo aparecer, es un tema de cualidades, de características que debe tener un rector de una universidad pública en el año 2024.

Yo creo que un rector de la Universidad de Antioquia, de la Nacional o de las universidades de más prestigio tiene que tener la más alta formación científica y académica reconocida, pero no puede seguirse aceptando un rector que no tenga ciertas condiciones que hoy en día exige el momento; esta es una universidad en manos de los venteros ambulantes durante más de 20 años, donde el microtráfico es lo que funciona, tomada por bandas criminales, una universidad con esas características no puede funcionar académicamente; una universidad en la que se le está entregando el espacio público a las entidades privadas, así sean estudiantes, porque si yo monto un negocio al interior de la universidad que me está dando plata, eso es una privatización de lo público.

Lo hemos dicho en el Consejo Superior cantidades de veces, no es de esta administración, lo estoy diciendo desde las administraciones del doctor Alberto Uribe; yo he sido miembro del CSU en varios periodos, este es mi tercer período como representante de los rectores y he insistido en que no es posible que las ventas ambulantes, que son una privatización de lo público, se tomen la universidad como se la tomaron, y eso es lo que genera una gran cantidad de violencia; no hemos podido ni con las administraciones anteriores ni con la del doctor John Jairo, que se le pare las suficientes bolas y se tomen las medidas necesarias”.

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Pero aparentemente en las propuestas de los 10 aspirantes no habían nada concluyente frente a los temas que usted menciona.

“Claro, porque a la gente se le ha infundido el temor de que el tema del microtráfico lo tiene que resolver es el Gobierno Departamental o el Gobierno Nacional, porque los rectores no pueden correr el riesgo de someterse a la victimización por parte de esos organismos que se tomaron la universidad; entonces, como no se le permite tampoco al estamento gubernamental o nacional ingresar a la universidad, no se puede por ningún lado resolver la situación. Cuando yo fui rector (1995 a 2003), específicamente en el año 2000 hice una tarea importante en eliminar las ventas ambulantes al interior de la universidad; hicimos precooperativas con los estudiantes para buscar que tuvieran trabajo, les ayudamos con algunos sitios de ventas, con las empresas que la universidad tenía, con las actividades que la universidad realizaba y donde pueden participar estudiantes para que obtuvieran recursos económicos adicionales y pudieran sostenerse; no teníamos los recursos que tiene la universidad pública en los actuales momentos y de 80 delitos que hubo en el año 1999 al interior de la universidad -delitos delicados, graves de atracos, de muertes, de narcotráfico, venta de licor y rumbas- pasamos a un solo delito en el año 2001, un atraco que hubo; entonces sí se pudo y parece que ya no se puede, porque desde el 2002 se permitieron de nuevo las ventas ambulantes y eso se lo tomó el narcotráfico. ¿Usted cree que esos son los estudiantes los que están montando eso? No, son mafias que se tomaron las ventas de la universidad y que contratan a los estudiantes”.

Las nuevas cosas en la elección, como romper con el voto de unanimidad y los ruidos alrededor del proceso, ¿le quitan gobernabilidad al rector electo?

“El rector tiene que ganarse la gobernabilidad, y la gobernabilidad se gana con el desarrollo de actividades. Si la Universidad se vuelve a destacar en el tema de la calidad, si recupera su nivel en investigación, si logra resolver este problema del microtráfico al interior, si desarrolla proyectos estratégicos que la vinculen a las sociedades, si se logra reformar la regionalización de tal manera que realmente se resuelvan los problemas de las regiones, si se hace lo que se tiene que hacer en una universidad bajo las actuales circunstancias, se recupera la gobernabilidad. Es que la gobernabilidad no es un asunto de que el Consejo Superior sea unánime con el rector, el Consejo Superior debe ser lo suficientemente crítico con el rector, no hacerle venias a todo lo que él diga”.

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¿Pero no había un protocolo según el cual aunque hubiera una discusión interna el anuncio final fuera unánime?

“No, porque eso depende de las situaciones específicas. Cuando yo fui nombrado (1994) llevaban 15 votaciones donde quedaban siempre 4-4 y nunca se pusieron de acuerdo. Fue en la época del doctor Ramiro Valencia como gobernador. Había dos candidatos muy fuertes, los doctores Bernardo Restrepo y Alfonso Monsalve, ambos de gran nivel académico, muy reconocidos, pero no hubo acuerdos y el Consejo Superior decidió buscar a otra persona y ahí salí yo, me eligieron por unanimidad, pero no porque no haya habido discrepancias; las hubo y se conocieron en su momento”.

¿Y en ese caso tuvo algún problema de gobernabilidad?

“No, ninguno que fuera por esa razón, pero la universidad estaba en paro cuando la recibí y me tocó negociar con los estudiantes. La recibí con un déficit de $20.000 millones efectivos, frente a un presupuesto por ahí de $64.000 millones”.

Usted habla de un mal momento académico y un decaimiento en la investigación, pero en las clasificaciones, la “U” sigue muy bien ranqueada, ¿no es contradictorio?

“Esta, como universidad pública, es una de las que sigue, por supuesto, con un desarrollo muy importante en la investigación, pero eso no quiere decir que no haya un decaimiento en la consolidación de la investigación. A mí me parece que la universidad debe recuperarse en la calidad y en la investigación, debe organizar su extensión de tal manera que no sea una manera de conseguir recursos sino de apoyar a la sociedad en las necesidades fundamentales; la investigación tiene que servir para que se aplique en la solución de los problemas de las comunidades y eso hay que orientarlo y reorganizarlo”.

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¿Pero el CSU, donde usted está, no tiene un rol también en esto?

“Claro que sí, el Consejo Superior debe jugar un papel activo no solo en reconocer lo que se haga bien, sino también en mostrar en qué cosas está fallando y por dónde deben resolverse los problemas. Yo lo que digo es que la universidad requería una orientación diferente. Ojalá esta situación de no unanimidad le permita al rector también reflexionar y mirar si puede orientar la universidad hacia un rumbo que permita el mejoramiento de todos aquellos elementos que hoy en día no se encuentran bien. Yo, como miembro del CSU, estaré atento y seguiré dando mi opinión, si los demás consejeros aceptan reorientar la universidad en aspectos fundamentales, pues bienvenido sea”.

¿Usted ha planteado todo esto en el CSU y no ha tenido receptividad, o qué ha pasado?

“Un hecho real es que yo vengo advirtiendo sobre los problemas de orden público al interior de la Universidad en mis tres participaciones en el Consejo Superior, reiteradas veces, en la época del doctor Alberto Uribe y en la época del doctor John Jairo Arboleda, y eso dista de resolverse. En el tema de la calidad, he insistido en que los profesores de tiempo completo son los que tienen que asumir la parte fundamental de la docencia, eso no se le puede seguir dejando en manos de los profesores de cátedra; hoy en día, más del 80% de las actividades docentes las realizan los profesores de cátedra”.

¿Qué puede esperar el rector electo de usted?

“Jhon Jairo es el rector y todos lo tenemos que reconocer de acá en adelante durante estos tres años; y tenemos que ayudarle a que la universidad salga adelante. Yo como miembro del Consejo Superior tengo que respaldar las cosas buenas que haga, pero seré crítico frente a algunos aspectos que considere que no se estén trabajando de manera adecuada. La unanimidad puede ser interesante para la gobernabilidad, pero también puede dar un falso mensaje y es el mensaje de que estamos absolutamente conformes, y no, no estamos conformes, creemos que las cosas pueden mejorar más”.

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