Están de moda, ¿pero qué son los cenotes?

  • Este es el cenote azul de Ik Kil en la Riviera Maya, uno de los más visitados en la península de Yucatán. FOTO R. Araiza
    Este es el cenote azul de Ik Kil en la Riviera Maya, uno de los más visitados en la península de Yucatán. FOTO R. Araiza
Por Ramiro Velásquez Gómez | Publicado el 24 de abril de 2019

Cenote, un vocablo común en Yucatán (México), pero extraño en Colombia donde comienza a conocerse más por estos días.

Y hay una razón: la competencia en la que participará la apneísta nacional Sofía Gómez: se sumergirá en uno de ellos este miércoles. Pero, ¿de qué se trata? ¿Qué quiere decir?

Un cenote (palabra de origen maya) es un tipo de formación con agua en el fondo y una abertura en la parte superior, con frecuencia de cierta altura.

Es, en términos técnicos, un tipo de dolina, uno de los procesos kársticos (relieve originado por disolución de los minerales que lo conforman, los carbonatados). Así lo define la enciclopedia, agregando que son de varios tipos, desde a cielo abierto a semiabiertos, subterráneos o en gruta.

No solo existen en Yucatán, donde están los más conocidos y son muy apreciados por los turistas que se bañan en ellos o los cruzan debajo del agua pues muchos están comunicados entre sí, sino que hay en Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, Georgia, Croacia y otros países como España.

Las rocas carbonatadas se van deshaciendo en contacto con el agua y por eso se forman esas hondonadas, en las que cede parte de la cobertura superior (techo) o se abre un buen boquete con el paso de los años.

Una rica región

Ana Velázquez Olivera, de la Universidad Autónoma de México, explica en un documento que la península de Yucatán es una plataforma de rocas calizas de cientos de metros de grosor depositadas desde hace unos 165 millones de años y hace unos 5 millones de años comenzó su emersión casi cerrando el Golfo de México por el oriente y el agua lluvia comenzó a filtrarse y disolver de a poco las rocas a su paso.

El paisaje semeja un queso, con orificios.

Las dolinas, expresa, son depresiones cerradas con contornos casi circulares y miden de un metro a un kilómetro de diámetro.

La apneísta se encuentra en el municipio de Cenotillo, donde existen 12 cenotes y es allí donde participará en la competencia.

En Yucatán, dice la experta, casi todas las dolinas son de colapso: se iniciaron como galerías en sistemas de cuevas subterráneas y poco a poco se fueron ensanchando, luego cayó el material que sostenía sus techos y quedó el hueco.

Conectados con el mar

Una característica adicional de estas formaciones es que los cenotes siempre contienen agua, porque el nivel freático (capa del subsuelo con agua) está cerca de la superficie.

En la península hay un ingrediente adicional: ese sistema de cuevas comunica con el mar, que se adentra unos 100 kilómetros debajo de ella.

Sobre el agua salada cae el agua dulce, que se mantiene encima por ser menos densa. Quienes se sumergen siempre estarán en contacto con la capa superior, la dulce.

Pero en la Riviera Maya sí que se explotan turísticamente al haber tantos, desde el Selvática en Cancún al de Playa del Carmen, el Tulum y los de Chichen Itza como el afamado Ik Kil.

Las dolinas son solo una de las formaciones kársticas del paisaje global.

Hay varias como las cuevas, las gargantas (valles estrechos) y las simas (aberturas que comunican la superficie con estructuras subterráneas) para citar unas.

Unas formaciones atractivas que con el paso del tiempo y del agua pueden colapsar.

Contexto de la Noticia

mi percepción un santuario sumergido

Dicen que hay puentes que conectan el mundo de los muertos con el de los vivos. Para los mayas eso eran los cenotes, espacios sagrados ahora convertidos en lugares de peregrinación, no de sacerdotes sino de buzos que se adentran en sus aguas heladas en busca de oscuridad y silencio. Ataviados con linternas y siguiendo una cuerda amarilla que evita que se pierdan, descienden hasta 12 metros. Nadan hacia la nada, entre estalactitas y estalagmitas, en una especie de catedral gótica que deja colar uno que otro haz de luz. En la superficie apenas se ven las burbujas que se escapan de su respiración.

Ramiro Velásquez Gómez

Los temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de los pequeños felinos y la defensa animal.

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