El consumo de carne de cerdo en el país crece a una tasa mayor a la de las demás proteínas (15 % en lo corrido del año) y la producción de animales en el primer semestre de 2016 es superior en 28 % a la del año pasado.
El reto del sector está asociado a la eficiencia, pues los costos de producción están elevados por la tasa de cambio del dólar y la estructura arancelaria del maíz, principal materia prima para alimentar a los cerdos y que en un alto porcentaje (62 %) es importado.
Carlos Alberto Maya, presidente de Asoporcicultores, aseguró en diálogo con EL COLOMBIANO que la actividad está recogiendo frutos de decisiones adoptadas hace dos años, cuando la porcicultura tuvo alta rentabilidad, lo que aumentó la oferta.
La clave, entonces, es aumentar la demanda y seguir reduciendo las importaciones. El año pasado, por ejemplo, las compras de carne de cerdo en el exterior cayeron 13 % frente a las de 2014. “Este año esperamos una disminución adicional del 10 %”, comentó Maya.
El dirigente señaló que al cierre de 2016 el consumo per cápita de carne de cerdo en Colombia será de 8,6 kilos, cifra que en Antioquia será tres veces mayor. “Recordemos que esa cifra en el país era de 4,2 kilos al año, es decir que hemos tenido un incremento importante en estos años”.
Con esa dinámica la apuesta de los porcicultores es que de aquí al 2022 el consumo de cerdo se multiplique por dos alcanzando los 17 kilos, y superar el de carne de res.
¿Cómo lograrlo? Maya cree que lo primero será seguir entendiendo qué es lo que busca el consumidor e intentar cambiar su hábito de consumo para que utilice la carne de cerdo.
Guillermo León Barreneche, presidente de la junta directiva de Asoporcicultores, señaló que el espacio que está dejando la carne de res como proteína por su alto costo, está siendo aprovechado por los productores de cerdo.
Pese a los mayores costos de producción por efectos de la devaluación de la moneda, los porcicultores creen que estos no se han trasladado al consumidor final. “El precio se ha mantenido y lo demuestran los datos del Dane. Estamos en déficit entre el precio de venta contra los costos” (ver gráfico), explicó Maya.
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