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Carros en Colombia ruedan más de 19 años y no se chatarrizan: ¿qué hacer?

Más del 64% del parque automotor tiene más de 10 años. Industria pide estímulos para la chatarrización.

  • Uno de los principales responsables de la degradación de la calidad del aire urbano es la obsolescencia de la flota vehicular, debido a que estos motores en la mayoría de los casos no cumplen con ningún estándar de emisión y generan más monóxido de carbono que los motores modernos. Foto: Edwin Bustamante
    Uno de los principales responsables de la degradación de la calidad del aire urbano es la obsolescencia de la flota vehicular, debido a que estos motores en la mayoría de los casos no cumplen con ningún estándar de emisión y generan más monóxido de carbono que los motores modernos. Foto: Edwin Bustamante
Carros en Colombia ruedan más de 19 años y no se chatarrizan: ¿qué hacer?
17 de febrero de 2024
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María tiene un Sprint modelo 1997, la lleva a todas partes, no pone problema por nada y cuando algo “saca la mano” el arreglo no vale más de $100.000. “No lo cambio por nada”, dice orgullosa. Y es que claro, con el Sprint ha vivido grandes momentos de su vida, le tiene mucho cariño, pero además se acomoda a su bolsillo. Por poner solo un ejemplo, el impuesto vehicular que debe pagar este año al departamento de Antioquia es de apenas $66.000.

Dice Andemos, el gremio de la movilidad sostenible, que uno de los principales responsables de la degradación de la calidad del aire urbano es la obsolescencia de la flota vehicular, debido a que estos motores en la mayoría de los casos no cumplen con ningún estándar de emisión y generan más monóxido de carbono y más material particulado que los motores modernos.

En Colombia, el promedio de edad de los carros es de 19 años, y lo peor es que este es un indicador que no mejora, al contrario, cada año aumenta. Para 2015, este indicador se ubicaba en 15,5 años.

Otra cifra que muestra lo complejo de la situación es que el 64,1% de los vehículos que circulaban en 2022 robaban desde hacía más de 10 años, mientras que para 2015 este porcentaje era de 51,2%.

Desde hace años, Andemos viene advirtiendo que la alta edad del parque automotor obedece a la larga vida que los vehículos tienen en Colombia como consecuencia de una política pública que incentiva la tenencia de vehículos viejos, como por ejemplo la metodología para el cálculo del impuesto vehicular en función de su valor comercial como base gravable y las restricciones a la circulación sin criterio ambiental (pico y placa), lo que alarga su vida útil haciéndolo atractivo y frena la renovación del parque automotor.

Y es que esta es una problemática que preocupa en múltiples sentidos: como ya se dijo, los vehículos viejos contaminan más, no hay ningún estímulo para chatarrizar vehículos particulares, y el gobierno plantea que la única forma de hacer transición energética es con vehículos eléctricos, pero no hay ni siquiera quien produzca todos los carros que se necesitarían, ni quien los compre.

Tecnología vieja contamina más

De acuerdo con Andemos, los vehículos más antiguos tienden a tener motores menos eficientes y sistemas de control de emisiones menos avanzados, lo que contribuye a una mayor emisión de contaminantes atmosféricos y al cambio climático. Además, consumen más combustible, lo que agrava la dependencia de los combustibles fósiles.

Así que si lo que el país busca, e incluso el mundo, es que cada vez se consuma menos gasolina, paradójicamente un carro nuevo puede ser una buena alternativa. Por ejemplo, un Renault Kwid de los que hoy se venden cero kilómetros contamina 80% menos que el Twingo que se vendía hace 15 años.

En este punto es importante señalar que, según el Departamento Nacional de Planeación, los costos en salud asociados a la contaminación del aire en Colombia ascienden a $15,4 billones, equivalentes al 1,93% del PIB de 2015 y están relacionados con 10.527 muertes y 67,8 millones de síntomas y enfermedades. Así que en juego están la lucha contra el cambio climático y la salud de los colombianos.

Este es un asunto que la industria conoce y, por el cual, desde hace muchos años está tratando de mejorar la eficiencia de los vehículos.

Por ejemplo, Ariel Montenegro, presidente y director general de Renault Sofasa, explicó en diálogo con EL COLOMBIANO que “desde el año 1995 los motores empezaron a tener una reducción en su tamaño, y la reducción de los volúmenes que ocupan la cámara de combustión de los motores permitió hacer combustiones más eficientes y lograr potencias adecuadas para el uso necesario y racional de los distintos tipos de vehículos”.

Y agregó que con el paso del tiempo se fueron desarrollando tecnologías de mejor calidad de combustión, por ejemplo con la inyección directa o el agregado de turbos, con lo que se logra mayor potencia con menos utilización de combustible.

“Todo esto se complementó con la utilización de materiales preciosos para la limpieza de los gases producto de la combustión antes de su emisión a la atmósfera, con lo que llamamos catalizadores”, añadió.

Y mencionó también los avances de la electrónica y los softwares que permiten administrar mejor el uso de los combustibles, mejorando su eficiencia.

Sin estímulos para chatarrizar

Esta semana el Ministerio de Transporte incrementó los valores de reconocimiento económico para los vehículos de carga que se postulen a las diferentes alternativas del Programa de Modernización Automotor, con lo que se busca incentivar la desintegración de los vehículos de más de 20 años y el ingreso de nuevos automotores con tecnologías limpias o de bajas emisiones.

En este caso hay varias opciones que van desde el reconocimiento económico del 60%, si se hace una reposición de vehículos convencionales que funcionen a diésel o a gasolina, y hasta el 100% sin reposición. Para el caso de quienes quieran hacer la reposición a vehículos eléctricos e híbridos, el reconocimiento sería de hasta el 90%. Así que los reconocimientos podrían ir desde $51 millones hasta $181,4 millones, dependiendo de la categoría del camión y la alternativa elegida.

Sin embargo, este tipo de mecanismos no existen para los vehículos particulares, así que si, por ejemplo, María quisiera cambiar su Sprint no lo chatarrizaría, sino que lo vendería y el problema seguiría rodando por las calles colombianas, así ella se consiga un cero kilómetros.

Una búsqueda en el portal Tucarro.com es evidencia de ello, esta semana estaban disponibles nueve vehículos Chevrolet Sprint, uno de ellos de 1988, cuyo costo era de $8,8 millones. De hecho, en esa plataforma estaban disponibles 2.075 carros, cuyos modelos databan de entre 1994 y 2004, es decir, con entre 20 y 30 años de antigüedad. Una situación insostenible.

Por eso es que Andemos viene insistiendo en que es necesario que el gobierno dé prioridad a la renovación del parque automotor obsoleto por vehículos más eficientes y sostenibles que reduzcan el consumo de combustibles y las emisiones contaminantes.

La agremiación propuso bonos para la “renovación de vehículos de más de 10 años o menos eficientes en consumos y emisiones más limpios por vehículos más eficientes desde el punto de vista energético, combinado con una política nacional consolidada para implementar programas de restricción a la circulación (pico y placa) basada en niveles de emisiones”.

Pero aunque esta propuesta se viene repitiendo año tras año, la verdad es que no ha tenido eco en el Ejecutivo, y mucho menos en este gobierno, que considera los combustibles fósiles como el peor enemigo de la transición energética.

EL COLOMBIANO conoció que las empresas del sector, agrupadas en la Cámara Automotriz de la Andi, han estado gestionando con el Gobierno Nacional la creación de este tipo de incentivos, que permita renovar el parque, reducir las emisiones de CO2 que corresponden al transporte y a la vez reactivar un sector que viene de capa caída, pues las ventas se desplomaron 28,9% en 2023.

Además, esta es una industria que genera 45.000 empleos directos y 370.000 indirectos y es responsable del 6,2% del PIB industrial del país; sin embargo, la respuesta no ha sido la esperada.

La ministra de Ambiente Susana Muhamad se ha opuesto de manera férrea y su colega de Comercio, Germán Umaña, no ha logrado que estas alternativas calen en la administración.

Tanto es así, que el gobierno se está planteando la posibilidad de prohibir la entrada y la matriculación de vehículos de combustión interna a partir de 2040. Al menos, así lo dejó ver el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, durante el BID Lab Forum, en donde se refirió a la necesidad que tiene el país de fomentar la movilidad limpia y la fabricación de vehículos de cero emisiones.

Eléctricos no son la única salida

Mientras tanto, la industria viene incorporando en el país movilidad eléctrica, Ford, Chevrolet, Renault, BYD, Toyota, entre otras marcas, ofrecen soluciones desde minihíbridos hasta 100% eléctricos.

Pero el país no debería confiarse de esta como la única alternativa para la movilidad sostenible, porque de un lado su fabricación es muy costosa —los más baratos superan los 100 millones de pesos— y las familias colombianas no tienen tan alta capacidad adquisitiva; y por el otro no hay suficiente oferta ni demanda para que este pueda ser el mercado mayoritario como para reemplazar el parque automotor viejo.

Además, debe tenerse en cuenta que Colombia actualmente es el país en Latinoamérica con la mayor penetración de vehículos eléctricos. En 2023 las ventas de este segmento representaron el 1,8% de las ventas del mercado. Lo es bueno frente a la región, pero insuficiente para pensar que en 2040, ya serán los únicos en el mercado.

Y en ello tienen mucho que ver los problemas de la infraestructura y el desarrollo de la tecnología de los vehículos eléctricos en el país. De acuerdo con Renault, tiene que haber soluciones de carga, pero también tiene que haber productos cada vez más accesibles para que la gente los pueda comprar. Mientras haya mayor densidad de productos eléctricos, habrá cómo sostener las inversiones de la infraestructura de carga, pero tiene que haber un plan a largo plazo para ello.

El Gobierno ha avanzado en incentivos para este tipo de movilidad, como descuentos en el valor del impuesto vehicular, en el Soat y la exención del pico y placa y el día sin carro, pero sigue siendo insuficiente para que la mayoría de los colombianos opten por los carros eléctricos.

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