La muerte del empresario Jaime Henríquez Gallo ha generado conmoción en el sector empresarial del Urabá antioqueño, donde era reconocido por su liderazgo, visión y aporte al desarrollo regional.
De acuerdo con información consultada por EL COLOMBIANO al Grupo Empresarial Santa María, el fallecimiento se produjo de manera natural y sorpresiva, sin que existieran antecedentes de enfermedad que hicieran prever el desenlace.
“Don Jaime estaba bien, por eso estamos todos muy golpeados”, señalaron desde la organización, reflejando el impacto que causó la noticia entre colaboradores, empresarios y comunidades que conocieron de cerca su trabajo.
Henríquez Gallo era fundador, accionista y presidente de la junta directiva del grupo, uno de los conglomerados más representativos de la región, con presencia en el sector bananero y otras áreas de inversión.
Su trayectoria estuvo marcada por una visión empresarial de largo alcance. Junto a su hermano, Guillermo Henríquez Gallo —fallecido en 2016—, sentó las bases de lo que hoy es el Grupo Santa María, una organización que nació en 1975 y que con el paso de los años logró consolidarse como un actor clave en la economía del Urabá.
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Ambos fueron considerados pioneros en el impulso del desarrollo agroindustrial en esta zona del país.
Quienes trabajaron con él lo describen como un líder visionario, comprometido no solo con el crecimiento empresarial, sino también con el bienestar social.
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El impacto de su fallecimiento ha sido amplio en el ámbito empresarial y social, donde diferentes organizaciones han expresado su pesar y han destacado su papel en la consolidación de proyectos productivos en el Urabá antioqueño.
Su muerte deja un vacío significativo en una región que durante décadas se benefició de su liderazgo y compromiso.