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El lado oscuro de la energía solar, ¿qué pasará con la ola de desechos de paneles solares que se viene?

Se espera que unos 80 millones de toneladas de residuos de paneles lleguen a los basureros del mundo a 2050. Colombia necesita avanzar en regulaciones para enfrentar los futuros desechos.

  • Más del 90% de los materiales de los paneles solares, como vidrio, cobre y aluminio, pueden ser reciclados; pero otros componentes como silicio, plástico y plomo no permitirían una reutilización completa, lo que traería altos riesgos ambientales. Foto: Cortesía
    Más del 90% de los materiales de los paneles solares, como vidrio, cobre y aluminio, pueden ser reciclados; pero otros componentes como silicio, plástico y plomo no permitirían una reutilización completa, lo que traería altos riesgos ambientales. Foto: Cortesía
El lado oscuro de la energía solar, ¿qué pasará con la ola de desechos de paneles solares que se viene?
06 de mayo de 2023
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El camino de la transición energética que emprendió el mundo ha exigido el desarrollo de infraestructuras para la generación de energía a partir de fuentes renovables. Sin embargo, el afán por masificar este mercado y reemplazar el uso de los combustibles fósiles también está dejando una pregunta que ya ha empezado a preocupar: ¿qué pasará con los desechos contaminantes cuando acabe su vida útil?

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), la capacidad de generación de energía a partir de fuentes renovables crecerá un 50% en cinco años, principalmente por la instalación de paneles solares, los cuales se expandirían muy por encima de la construcción otro tipos de renovables, como los parques eólicos.

Bajo este escenario, el principal organismo mundial del sector apuntó que actualmente en el mundo se están generando más de 30.000 toneladas de residuos de paneles solares cada año, y se espera que unos 80 millones de toneladas lleguen a los vertederos de basura de todo el mundo a finales de 2050, contribuyendo a más emisiones de gases de efecto invernadero y representando alrededor del 10% de todos los desechos electrónicos.

Y en cuanto a los países que más desechos generarían, China sería el que más toneladas acumularía a mediados de este siglo (entre 13,5 y 20 millones de toneladas), seguida por Estados Unidos, Japón, India y Alemania.

Reciclaje solar, desafío y negocio

Algunos estudios afirman que más del 90% de los materiales de los paneles solares —como vidrio, cobre y aluminio— pueden ser reciclados; sin embargo, otros componentes como silicio, plástico, cadmio, arsénico, plomo y antimonio, no permitirían una reutilización completa, lo que traería altos riesgos ambientales.

En este sentido, de acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente (Aema), uno de los grandes retos de la industria solar, tanto en términos económicos como tecnológicos, serán las fases de desmonte para su reciclaje, como procesos como la deslaminación, la separación del silicio del vidrio o de la película fina, y la purificación.

Por tal razón, para Clara Inés Pardo, profesora de la Universidad el Rosario, “es importante que en la medida en que se vayan implementando proyectos de energía solar se analice el ciclo de vida de estos y sus componentes, de tal forma que se pueda definir el horizonte de tiempo en que se van a generar los residuos y la tasa de reciclaje, para así realizara planes de gestión integral de residuos”.

Pero este problema de desechos también podría convertirse en una oportunidad, pues según Pardo, estudios de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) han determinado que para el año 2030 en el mundo el valor acumulado de las materias primas recuperables de los paneles al final de su vida útil será de unos US$450 millones, lo que equivaldría al costo de las materias primas que se necesitan actualmente para producir unos 60 millones de paneles nuevos.

De hecho, ya en países como España han entrado al mercado compañías cuyo propósito es el reciclaje completo de paneles solares, aprovechando así una oportunidad de negocio. Además, desde 2020 la Unión Europea se puso en marcha Cabriss, un consorcio público-privado, financiado con fondos europeos y formado por 11 empresas y cinco instituciones de investigación, con el objetivo de establecer una red de economía circular y desarrollar métodos para recuperar materiales valiosos de residuos fotovoltaicos.

Y es que la IEA ha planteado que el reciclaje de componentes solares por si solo podría convertirse en una industria global de US$15.000 millones para 2050, y conducir a la creación de 2.000 millones de paneles nuevos.

¿Cómo está Colombia?

Una de las apuestas del Gobierno actual es la energía proveniente de fuentes renovables como la solar. A la fecha, el país ya cuenta a la fecha con 38 proyectos de energía solar en funcionamiento, pero según el operador de mercado, XM, hay unos 137 proyectos que estarían programados para ingresar al Sistema Interconectado Nacional (SIN).

Y si bien aún la industria solar en Colombia apenas está tomando fuerza, por lo que el volumen de los desechos no es una preocupación cercana, para los expertos desde ya el país debería comenzar a pensar en planes de gestión o, incluso, en normativas que aborden el tratamiento y gestión de este tipo de residuos que dejarán los paneles, tal como lo han hecho países como Estados Unidos, España, Francia, Alemania y Japón.

Desde la óptica de Germán Corredor, exdirector de la Asociación de Energías Renovables Colombia (SER Colombia), cualquier proceso tecnológico genera sus impactos, y los de la energía solar son los desechos que quedan después de que termina su vida útil.

“Se calcula que la vida útil de un panel solar es de alrededor de 30 años. En Colombia todavía estamos lejos de tener parques solares que estén a punto de terminar su vida útil, pero desde ya tenemos que empezar a trabajar en cómo podemos reciclar esos materiales que queden y dónde vamos a poner los desechos para reducir los impactos ambientales. Si bien nos faltan años, no podemos esperar hasta el final. Es algo que debemos iniciar lo más pronto posible, es una situación que ya está en discusión mundial”, manifestó Corredor.

Y recalcó que actualmente Colombia enfrenta dos tareas. “Una es la investigación desde la academia, es necesario que se empiecen a estudiar las tecnologías, las formas de producción y la reutilización de esos residuos. Y desde el punto de vista legal, creo que es importante que más adelante se definan leyes y normas que busquen el buen uso de esos residuos”, dijo Corredor.

Al respecto, Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, consideró que lo fundamental es que desde sus inicios el país cuente con una regulación clara a nivel energético, ambiental e industrial, en relación con el manejo de todos los elementos involucrados en los proceso de generación de energía solar y eólica, y su adecuada disposición hacia el futuro.

“Adicionalmente, es necesario que se promuevan procesos de economía circular y reciclaje en el manejo y aprovechamiento de dichos residuos, no solo pensando en evitar sus efectos ambientales, como materiales peligrosos, sino que se generen beneficios económicos y sociales para su disposición”, anotó Vera.

Y agregó que esto implicará un trabajo articulado entre los ministerios de Ambiente, Comercio y de Minas y Energías, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el Fondo de Energías No Convencionales (Fenoge), la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), y otras entidades del gobierno, con el fin de que se establezcan dichas regulaciones y se tenga claramente definida la institucionalidad para su manejo y control, así como indicadores claros y permanentes de seguimiento.

Así, uno de los ejemplos de la comunidad europea que puede incorporar Colombia a su industria es la de establecer regulaciones complementarias dentro de las políticas de reciclaje, que den señales y guíen a fabricantes, instaladores y empresas en la correcta disposición final de los paneles, para así mitigar los impactos de este tipo de residuos.

Sostenibilidad desde la raíz

Construir paneles solares más eficientes, más rentables a lo largo de su vida útil, y que permitan mayor facilidad para reutilizar y/o reciclar cada uno de sus componentes es un trabajo que debe empezar desde el proceso de fabricación.

Por ejemplo, según el portal World Energy Trade, las emisiones de CO2 de la producción de paneles solares dependen de la cantidad de electricidad procedente del carbón de la red local: la producción de paneles chinos emite un 40% más de CO2 que los módulos construidos en Europa.

En este sentido, recomiendan crear celdas solares más baratas, flexibles y sostenibles, así como alargar la durabilidad de los paneles, pues cuanto mayor sea la vida útil de los sistemas solares menores serán las emisiones de CO2.

También se ha hecho un llamado a las personas o empresas para que no desechen sus paneles antes de tiempo, ya que algunos los están cambiando después de 10 o 12 años, reemplazándolos por otros más avanzados y tecnológicos.

¿Qué tener en cuenta?

Desde Enel Green Power, empresa de energía renovable, sugieren a los compradores o desarrolladores de paneles que se fijen, desde el principio, en que todos los módulos de los paneles cuenten con cierto tipo de certificaciones, como la Declaración Ambiental del Producto (EPD, por sus siglas en inglés), que garantice su reciclabilidad al final de su vida útil.

Otro recurso es la etiqueta ecológica EPEAT del Green Electronics Council (Consejo de Electricidad Verde), que identifica aquellos productos que cumplen con los criterios de rendimiento de sostenibilidad.

“Dichos criterios abordan múltiples cuestiones, como los materiales con los que está fabricado el producto, el abastecimiento, el uso del agua y la energía en su fabricación, el rendimiento social en la cadena de suministro, y el reciclaje responsable al final de su vida útil. Esto se traduce en beneficios cuantificables, que incluyen la reducción de gases de efecto invernadero, tóxicos y desechos sólidos”, afirmaron desde Enel.

Sin embargo, también se debe ir más allá de la compra de productos certificados, por lo que los análisis de la compañía consideran que es necesario concebir la cadena de suministro de estos paneles desde una perspectiva de economía circular.

“Los nuevos paneles solares deben respetar los parámetros del diseño circular: la clave es tener en mente el final de su vida útil desde la primera fase de proyección y de dibujo, para facilitar las reparaciones y ampliar su utilidad. Para ello, es fundamental trabajar en los aspectos ligados al diseño como la modularidad, el desmontaje, la estandarización, y hacer una selección de materiales que privilegie el uso de materiales biológicos o reciclados”, apuntó la multinacional.

Así las cosas, todavía queda mucho por hacer para que la energía renovable sea, desde sus raíces, verdaderamente limpia.

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