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Ganar nuevos lectores

A esos nuevos proyectos hay que acompañarlos, conocerlos mejor, celebrarlos, impulsarlos para que tengamos una diversidad editorial justa y constante.

08 de febrero de 2024
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  • Ganar nuevos lectores
  • Ganar nuevos lectores

Por Diego Aristizábal - desdeelcuarto@gmail.com

Leo dos libros, de dos editoriales relativamente nuevas, que no quiero que pasen de largo en medio de tantas cosas que se publican hoy en día y que, con seguridad, pueden perderse en las librerías, tantas veces obstinadas en mostrar las novedades de los grandes grupos editoriales, o en aquellos libros de listas que siguen recibiendo de frente a los visitantes, como si fuera necesario seguir promocionando lo que ya está promocionado. Las librerías también deberían exhibir en buenos lugares aquellos libros de editoriales que, a fuerza de lidia, intentan abrirse un espacio en el mundo, ganar nuevos lectores. A esos nuevos proyectos hay que acompañarlos, conocerlos mejor, celebrarlos, impulsarlos para que tengamos una diversidad editorial justa y constante. Y hablo entonces de Otrabalsa y de Yarumo Libros, hablo entonces de “Desconocidos”, de Male Correa, y de “Loca mitómana”, de Guillermo Correa Montoya.

El libro de Male es una especie de carta al padre, a un padre que, como dice María Cristina Restrepo en la presentación del libro, “ha infligido el peor dolor que puede padecer un hijo: el del padre ausente por voluntad propia”. Y así nos vamos adentrando en una escritura sencilla que junta fragmentos de una vida que dicen muchísimo con muy poco. Relatos que hablan de dos hermanas gemelas que al nacer, el padre va en busca de pañales pero no vuelve, hasta que un día, una nota de prensa anuncia: El doctor Mario Correa Barrera llegará a Medellín a ocupar el cargo de jefe de fiscalías de Antioquia. “Suena a presagio, a encontrar lo que nunca se ha buscado, a última página de calendario. Suena de nuevo a mi hermana, que me clava la mirada y me dice estupefacta: -No lo tuvimos de niñas y ahora, que eres madre, parece que tendremos papá”. Y así se “estrena” papá a los 26 años, así eso no cambie, necesariamente, la vida de un día para otro. “En tardes como estas se nos ha vuelto costumbre contarnos nuestras vidas, uno al otro, como amigos. Se nos olvida nuestro parentesco, existente solo en documentos. Parecemos de la misma edad y nos reímos a carcajadas de lo suyo y de lo mío, incluso de sus tragedias, como esa de saber que mi madre no quiere ser su novia. Nos preguntamos y nos respondemos. A eso dedicamos las tardes”. Las páginas pasan despacio mientras la convivencia demorada da paso al cariño y al perdón.

En “Loca mitómana”, Guillermo Correa logra un relato desparpajado, vertiginoso, donde el protagonista, Abraham, una loca irredenta e intelectual, busca el amor de Benjamín, un hombre confundido entre la amistad y el amor. Mientras esto intenta cuajar y las necesidades se acompañan, Abraham sigue viviendo y concretando romances a través de Grindr, una red social donde homosexuales se dan cita para tener sexo. Medellín es la ciudad de fondo, el lenguaje es escueto, carnal y provocador: “A eso vinimos al mundo, hombre, a pichar, hasta que nos aburramos de hacerlo y entonces nos toque acudir a la clásica invención de placeres posibles, pero pichar, como bien lo dijo mister Freud, es la razón”. Dos historias bien editadas que, ojalá, tengan sus lectores en el amplio mundo editorial.

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