Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

La ciencia como inversión con retorno

A los de Medellín nos toca elegir las apuestas grandes: las que pongan a la ciudad en el mapa internacional de la ciencia.

hace 39 minutos
bookmark
  • La ciencia como inversión con retorno

Por Isabel Gutiérrez R. - JuntasSomosMasMed@gmail.com

En octubre pasado, el Nobel de Economía fue para Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt: demostraron que el crecimiento sostenido de las economías nace del conocimiento que se vuelve tecnología y desplaza a la anterior. Mokyr lo probó con historia económica; Aghion y Howitt modelaron el proceso de destrucción creativa. La conclusión: donde la ciencia crece, llegan el desarrollo, la competitividad y la riqueza.

La innovación basada en ciencia no es cualquier mejora incremental ni tecnología comprada afuera. Es la que parte de un hallazgo obtenido con método científico, un resultado de laboratorio, una patente, una tecnología nueva, y lo convierte en un producto por el que el mercado paga. Suele tener tres características: conocimiento propio y protegible, talento de alto nivel y ciclos largos de maduración. Nadie improvisa una vacuna ni una nanotecnología.

Colombia invierte 0,21 % del PIB en investigación y desarrollo, por debajo de Chile, México y Costa Rica. Tenemos 90 investigadores por cada millón de habitantes; Chile tiene 500. En 2025 retrocedió al puesto 71 del Índice Global de Innovación, diez posiciones menos que el año anterior. En los últimos cuatro años el presupuesto de MinCiencias se redujo y las convocatorias se retrasaron o se cancelaron. Aun así, el terreno no está vacío. Colombia tiene 98 empresas de base científica y tecnológica: 676 millones de dólares en valoración, 108 millones levantados y el 22 % de sus empleos exige maestría o doctorado. No existirían sin un laboratorio detrás. Sciphage hace bacteriófagos que reemplazan antibióticos: 23 millones de aves beneficiadas. Samay pasó el diagnóstico respiratorio de equipos de 80 mil dólares a uno de veinte. Arkangel AI procesa datos de 68 millones de pacientes para anticipar enfermedades crónicas. La ciencia, cuando encuentra mercado, crea industrias potentes.

El cuello de botella está identificado y es corregible. Casi la mitad de las empresas señala la financiación y el exceso de regulación como barreras principales; 67 % pide beneficios tributarios más claros y el 66 % menos tramitología. Ninguna de esas decisiones es técnicamente difícil; falta voluntad política.

Ahora que Medellín es Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación, nos toca llenar de ciencia el distrito que construimos. No es tarea exclusiva del Alcalde: universidades, empresas y sociedad tenemos papel protagónico. Empecemos por cambiar lo que medimos: investigadores formados, patentes obtenidas, tecnologías que otros incorporan de verdad, empresas de base científica y tecnológica nacidas de un hallazgo y —el indicador que más olvidamos— la capacidad de las empresas ya existentes para absorber conocimiento disponible. Lo que no se mide, no se prioriza. Hoy la ciudad opera una zona de tratamiento especial, FutuMed, y en el POT se discuten otras: son los espacios donde ese ecosistema encuentra suelo.

Nada de eso crece sin presupuesto. Al próximo gobierno le corresponderá devolverle a la ciencia el nivel que merece: recuperar el presupuesto de MinCiencias, volver previsibles las convocatorias y tratar la investigación como política de Estado, no como rubro ajustable. A los de Medellín nos toca elegir apuestas grandes: que pongan a la ciudad en el mapa internacional de la ciencia. Colombia no puede permitirse otro cuatrienio perdiendo posiciones.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD