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Uno no compra la soga que lo quiere ahorcar

Es ahora o nunca, no hay tiempo para dudar, ni mucho menos para caer en la falsa corrección política de querer agradar a todos sin escrúpulos.

hace 2 horas
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  • Uno no compra la soga que lo quiere ahorcar

Por María José Bernal Gaviria - opinion@elcolombiano.com.co

A finales del año pasado ocurrió un hecho bochornoso y preocupante por parte de algunos colegas gremiales que no puede quedar ni en la indiferencia ni en el olvido: Se tuvo una reunión con el candidato que representa la continuidad de Gustavo Petro, como invitado principal.

El revuelo en redes sociales fue importante, pero no suficiente. Esta posición no puede defenderse, mucho menos justificarse o replicarse por parte de otros. Entendamos la gravedad de lo sucedido:

Fue invitado por parte de gremios del país el candidato presidencial del gobierno que mayor destrucción ha generado en décadas. Sí, fueron líderes gremiales quienes decidieron invitarlo, tener interlocución con él y visibilizarlo en medio de la campaña política para las elecciones más importantes que hemos tenido en décadas. Y no fue precisamente a cualquier persona. El invitado ha sido fiel aliado de grupos criminales que por décadas han derramado sangre, han torturado, secuestrado, violado, reclutado niños y sometido a un país entero a la desgracia y el dolor. Ha sido gran aliado de la dictadura venezolana que por casi tres décadas ha despedazado y roto a nuestro país vecino. Y no menos importante, entendiendo que nos referimos a gremios empresariales, ha sido un candidato que abiertamente comulga con ideas marxistas, expropiatorias, estatistas y liberticidas.

Como líder gremial no me identifico y me avergüenzo de este hecho. A los empresarios la invitación es clara: cierren filas, la indiferencia no es una opción. No sacrifiquen kilómetros de coherencia por dos centímetros de interlocución. En Venezuela se arrodillaron en su momento ante el chavismo y hoy, si todo sale bien, cierran casi 30 años de dictadura criminal y destrucción de su economía. Es ahora o nunca, no hay tiempo para dudar, ni mucho menos para caer en la falsa corrección política de querer agradar a todos sin escrúpulos. Uno no compra la soga que lo quiere ahorcar.

Entendamos que no todas las ideas son buenas ni merecen micrófono o visibilidad. Hay ideas que son la raíz de los peores regímenes, la base de la expropiación, del estatismo y de la pobreza. Empresarios, gremios, no se claven el cuchillo ustedes mismos invitando a quienes promueven la destrucción de nuestro país. La coherencia no es negociable, tampoco los principios. No debemos confundir apertura al diálogo con validar ideas que socavan los fundamentos que defendemos. Uno no compra la soga que lo quiere ahorcar.

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